XV Domingo del tiempo ordinario / A / 2020

Leer la Palabra de Dios

Leer la Hoja Dominical

 

 

Lectura Espiritual

Con la Humanidad Santísima de Cristo, Dios se ha puesto a nuestro nivel. Gracias a la Encarnación del Verbo nuestra oración puede discurrir a través de los mil modos de entrar en relación con cualquier otra persona de la tierra. Incluso más, pues ninguna persona de la tierra, aunque sea alguien que nos resulte muy cercana, está siempre presente y accesible para nosotros.

Grandioso don del Padre: tratar con la Santísima Humanidad de Cristo es el camino privilegiado para acoger la persona de un Dios que ha querido eliminar las barreras de lo etéreo, de la entelequia, de la indefinición.

La Santísima Humanidad del Señor posee un singular atractivo para cautivar voluntades y arrebatar corazones. Es la obra del Artista divino tanto en el orden material como en el espiritual. Jesucristo, siendo Dios como el Padre y como el Espíritu Santo, es hombre como cualquiera de nosotros; Dios que ha llegado a ser nuestro hermano, nuestro amigo, el compañero inseparable, el Amado de los corazones. Es Dios maravillosamente puesto a nuestro alcance; Dios revestido de incomparable encanto al representar el culmen de las obras del creador.

 De ahí que su Santa Humanidad sea la puerta más a propósito para penetrar en los secretos de la Divinidad, y ofrece a nuestro corazón un irresistible atractivo, y a nuestra voluntad un modelo proporcionado. Jesús es el Salvador a quien todo debemos, nuestra Cabeza que nos comunica la vida, el Camino por el que debemos transitar, el Guía que antecede, el Viático que sostiene nuestras fuerzas, el Término que debemos esperar, el Galardón único al que aspiramos. Alfa y Omega, Principio y Fin, es nuestro todo.

La práctica oracional más recomendada por los maestros espirituales es contemplarlo en los misterios de su Pasión y en su Presencia eucarística. Muchos, sin embargo, prefieren honrar su Sagrado Corazón o algún periodo de su vida, por ejemplo, su Infancia. Lo esencial es tenerlo siempre presente y vivo ante nosotros. Después, que cada uno lo busque como más lo inspire y donde más fácilmente lo encuentre.

Santa Teresa de Lisieux hallaba su contento en no ser sino un pequeño juguete del Niño, «una pelotita de escaso precio que pudiera ser arrojada al suelo, empujar con el pie, arrinconar o bien estrecharla contra su corazón, si tal fuese su gusto». Quería, en una palabra, divertir al Niño y entregarse a sus caprichos infantiles.

Gema Galgani le dice a Jesús que lo quería amar muchísimo, pero encuentra su corazón demasiado pequeño «y no lo sé hacer». Entonces, dice ella, «Jesús se me mostró cubierto de llagas y me dijo: Hija mía, mírame y aprende cómo se ama: ¿no sabes que a mí me ha matado el amor? Mira estas llagas, esta sangre, estos cardenales, esta cruz, todo es obra del amor. Mírame, hija mía, y aprende cómo se ama».

Ricardo Sada; Consejos para la oración mental

 

Conclusion de lso Grupos de Jesús

Este pasado martes 7 de julio hicimos la clausura de los Grupos de Jesús de este año. No nos habíamos encontrado desde el martes 10 de marzo dónde la programación fue interrumpida por el confinamiento en motivo de Covid19. Nos hemos quedado en el tema 4 de los 8 que nos habíamos planteado para este curso 2019/20.

El encuentro de este pasado martes consistió en rezar juntos la oración de vísperas, a la fin de la cual, Mn. Santi hizo una breve reflexión a partir de los cuatro evangelios trabajados. Acabamos el encuentro en las aulas de catequesis con un pequeño brindis y coca. Toda la encuentro transcurrió, como ya puede ver en la foto, siguiendo las medidas de prevención y seguridad que todos ya conocemos bastante bien, haciendo alguna que otra sana excepción.

Nos despedimos con la esperanza de poder reanudar las sesiones normalmente después del verano.

XIV Domingo tiempo ordinario / A / 2020

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Lectura Espiritual

Pueden representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sacratísima humanidad…, y a quien trabajare a traer consigo esta preciosa compañía y se aprovechare mucho de ella, y de veras cobrare amor a este Señor a quien tanto debemos, yo le doy por aprovechado. (Santa Teresa de Ávila).

La santa humanidad de Jesús es el camino por el que el Espíritu Santo nos enseña a orar a Dios nuestro Padre. (CEC, n. 2664)

El hombre no puede conocer si no es a través de los sentidos. Nada hay en su mente que no haya pasado antes por la vista, el oído, el tacto, el gusto… y la representación de la imaginación  ̶ es decir, la formación de imágenes ̶  presenta a la mente.

Lo anterior es también válido cuando se trata del conocimiento de las cosas puramente espirituales, incluido el conocimiento de Dios. La Iglesia, en la liturgia de Navidad, tomando prestado un texto a Tomás de Aquino, remarca la importancia de la materialidad de Aquel que, siendo Espíritu Puro, se ha hecho sensible, audible… para que conociendo a Dios visiblemente, seamos arrebatados por Él al amor de las cosas invisibles.

De modo que, a riesgo de deshumanizarnos, hemos de buscar siempre el encuentro con la parte visible, sensible i audible de Dios. Es decir, con la Humanidad Santísima de Jesús. La vida de oración requiere el ejercicio de los encuentros con realidades sensibles, para que se vaya dando, poco a poco, la formación del espacio vital sagrado.

Tomemos, pues, absolutamente en serio la Encarnación. Tomemos absolutamente en serio que Jesucristo no es el Verbo antes de tomar nuestra naturaleza, sino que es el Verbo ya encarnado… hombre como yo, como cualquiera como los que Él se encontraba y como los que me encuentro yo cada día. Él, hombre concreto y singular, con facciones definidas, con rasgos propios, exclusivos, diferenciados. Jesús no ha de aparecer ante nosotros como esos rostros cubiertos que presentan los periódicos cuando se quiere ocultar la identidad del sujeto. Nosotros andamos tras la búsqueda de un Rostro nítido, específico.

Ricardo Sada; Consejos para la oración mental