El video del Papa, noviembre 2019. Diálogo y reconciliación en el Oriente Próximo

En Oriente Próximo, como en todo el mundo, es necesario hablar el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo. Aunque a veces no resulte fácil, vale la pena hacerlo. Por eso el Papa Francisco nos anima a que nos convirtamos todos en hombres y mujeres de reconciliación.

“En Oriente Próximo la convivencia y el diálogo entre las tres religiones monoteístas se basa en lazos espirituales e históricos.

De estas tierras nos llegó la buena noticia de Jesús, resucitado por amor.

Hoy, muchas comunidades cristianas, junto a otras judías y musulmanas, trabajan aquí por la paz, la reconciliación y el perdón.

Recemos para que en el Oriente Próximo. donde los diferentes componentes religiosos comparten el mismo espacio de vida, nazca un espíritu de diálogo, de encuentro y de reconciliación.”

El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

Si vols veure més vídeos sobres les intencions del Papa els trobaràs a http://www.elvideodelpapa.org

 

Hagamos como Zaqueo, vayamos a encontrar a Jesús para que entre en nuestra casa.

Te damos gracias Padre, porque te fijas en todo lo bueno que somos capaces de hacer, sin importar la edad que tengamos, ni lo poderosos que seamos.

Gracias Padre, Señor de cielo y tierra, porque nos has llamado y elegido como hijos tuyos, para colaborar en la gran misión de anunciar tu Reino por toda la tiera, empezando por nuestras familias.

Y lo más importante, Padre. Te damos gracias porque siempre buscas nuestra salvación, no condenarnos por nuestras culpas y pecados.

 

Domingo XXXI del tiempo ordinario / C / 2019

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Lectura Espiritual

“La muerte es la puerta para entrar a la eternidad”, Padre Antonio Rivero.

La muerte permanecerá siempre un misterio y un sufrimiento. Pero, como cristianos, vivimos en fe y esperanza. Si tuviéramos suficiente fe, soportaríamos la muerte sin miedo y la acogeríamos como un regreso a la casa del Padre. En nuestra fe no hay lugar para dudar de que en la muerte Dios abandonará a sus gentes, que son obra de sus manos, hechas a su imagen y semejanza, por quienes Cristo murió y resucitó de entre los muertos. Dios no nos dejará perecer para siempre. En Cristo tenemos la promesa de Dios de que nosotros resucitaremos también de entre los muertos para la gloria y alegría eternas. Con esta esperanza ponemos hoy espiritualmente nuestros difuntos en las manos del Dios de vida.

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