Nuevo éxito del concierto de grupo Aba Taano

El viernes 10 de agosto tuvo lugar en nuestra parroquia el segundo concierto del grupo de Góspel africano a “capella” Aba Taano, el primero se realizó el año pasado también con un éxito de asistencia.

Con la iglesia abarrotada, los cinco componentes del grupo ofrecieron un maravilloso concierto que mantuvo en vilo a los asistentes en todo momento. Supieron conectar con el público que aplaudió con entusiasmos cada una de las canciones que interpretaron. La gente se emocionó, cantó, acompañó con las palmas las sucesivas interpretaciones.

Aba Tano forma parte del proyecto Música para salvar vidas que se creó en el año 2005 con el objetivo de salvar a unos niños que habían sufrido de abusos y abandono. Se fundó un orfanato en Uganda, en las afueras de Kampala. Actualmente acoge a 30 niños que reciben una educación integral. Les educamos como si fueran nuestros propios hijos y ayudándoles a construirse un futuro profesional en su país. Les acogemos en una casa donde se les da un trato muy personal, apoyo y cariño. Todos cursan estudios de primaria, secundaria o superiores y mantenemos la ayuda hasta que funcionen por ellos mismos. Varios de ellos están actualmente trabajando: enfermeras, contables, cantantes profesionales, informáticos etc…

Por otra parte, y como parte integrante del proyecto, ayudamos fuera del orfanato a varias pequeñas comunidades o grupúsculos de personas relacionados con nuestros niños, para que puedan sobrevivir en su entorno.

La música, la danza y las actuaciones en España han sido claves para el desarrollo de nuestro proyecto. Los conciertos les han aportado alegría, abrirse al mundo, evolucionar, recuperar algo de esperanza, ver otros entornos, encontrarse en otras circunstancias, pero sobretodo, la satisfacción que les ha dado verse en un escenario, reconocidos y valorados por todos, cuando nadie se había preocupado por  ellos hasta entonces. Por último, la música y los conciertos han sido la base del proyecto y su mayor fuente de financiación.  Para ello, hemos formado cuatro grupos, UGANDA NATUMAYINI, ABA TAANO, AF NDANZA y KAWA.  Y más grupos se están actualmente formando, porque para eso está la cantera allí en Uganda. En Kireka, en el orfanato, base del proyecto.

Clicat encima de la imagen para ver las fotogrías del concierto.

Domingo XIX tiempo ordinario / B / 2018

 

 

Palabra de Dios

 

Leer la Hoja Dominical

 

Lectura espiritual

La perseverancia en la oración no tiene como objetivo mostrarnos este rostro desde fuera sino excavar para que emerja de nuestras profundidades.

Kierkegaard ha dilucidado bien este misterio de la oración cuando dice: “La oración está bien fundada no cuando Dios escucha lo que le pedimos, sino cuando aquél que ora continua rezando hasta escuchar lo que Dios quiere. El que ora de verdad solo escucha”.

La oración surca nuestro corazón de piedra y hace brollar de él un “la bemol” que cautiva el corazón de Dios. Es la verdad de nuestro ser la que nos hace alcanzar la oración perseverante.

Es, pues, en el interior de este silencio que brolla nuestra oración, es un largo grito silencioso, un lamento, un quejido, que transforma todo nuestro ser en oración: “Sal de tu silencio, oh Dios, a quien doy alabanza… soy solo oración ante ti” (Ps 108: 1,4).

Ciertamente, el día que percibiremos,  la ternura del Rostro de Dios, ya no indagaremos nada más sobre la oración continua, ni sobre la manera de buscarla o encontrarla, sino que haremos todo lo que podremos para soportar, día tras día, tal peso de Gloria.

Así, si para nosotros todo depende de este rostro, necesitamos absolutamente que se manifieste a los ojos de nuestro corazón. No nos ha de dar miedo pedir esta gracia, porque nos es indispensable: “Muéstranos, Señor, tu rostro y nos salvaremos”.

Esto no nos viene como resultado de un esfuerzo sino porque place a Dios: “Así, pues, no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que concede gracia” (Rm9: 16). Por tanto, hay que asumir la ternura de Dios o que nuestro corazón de piedra se transforme en corazón de carne.

I como nada puede obligarle, la única cosa que podemos hacer es decirle: “Reconozco que no me lo debes, que no soy digno, pero te lo pido por tu Nombre que es Misericordia”.

Para que esta oración bote sinceramente del corazón de una persona -ni que sea un sacerdote o una religiosa- a menudo son necesarios años, porque es una oración de niño.

Aquí entendemos porque Cristo nos ordena hacernos como niños (Mt 18: 1-4). Cuando un niño pide una cosa a sus padres, estos no cederán mientras él discute (al menos no tendrían que hacerlo); pero si lo pide amablemente, aceptando de decir “por favor”, no solo de labios sino de corazón, entonces no podrá resistirse. Dios se resiste porque nosotros discutimos.

El día que ya no discutamos más, lo obtendremos todo. Nos mostrará su Rostro y esto será posible porque empezaremos a amar ese Rostro.

Jean Lafrange: La oración del corazón

 

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