{"id":25323,"date":"2025-09-05T16:27:42","date_gmt":"2025-09-05T14:27:42","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=25323"},"modified":"2025-09-05T16:27:42","modified_gmt":"2025-09-05T14:27:42","slug":"domingo-xxiii-tiempo-ordinario-c-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-xxiii-tiempo-ordinario-c-2025\/","title":{"rendered":"DOMINGO XXIII tiempo ordinario \/ C \/ 2025"},"content":{"rendered":"\r\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%\">\r\n<tbody>\r\n<tr>\r\n<td style=\"width: 50%\">\r\n<div id=\"attachment_25316\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-25316\" class=\"wp-image-25316 size-medium\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/09\/Idolatria-300x153.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"153\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/09\/Idolatria-300x153.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/09\/Idolatria-768x392.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/09\/Idolatria-560x286.jpg 560w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/09\/Idolatria.jpg 980w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-25316\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\r\n<\/td>\r\n<td style=\"width: 50%\">\r\n<div id=\"attachment_14530\" style=\"width: 206px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/14189\/1\/fd3939.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14530\" class=\"wp-image-14530\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_ca-300x173.jpg\" alt=\"\" width=\"206\" height=\"119\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_ca-300x173.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_ca.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 206px) 100vw, 206px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14530\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical en catal\u00e1n y castellano<\/p><\/div>\r\n<\/td>\r\n<\/tr>\r\n<\/tbody>\r\n<\/table>\r\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"[CARTA DOMINICAL] \u00abVocaci\u00f3n al amor\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/G_3xqTzf4Yo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Perder para ganar - 23\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/h54077jrz6I?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\r\n<hr \/>\r\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/08\/diumenge-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-25284 size-full\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/08\/diumenge-2.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"608\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/08\/diumenge-2.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/08\/diumenge-2-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/08\/diumenge-2-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/08\/diumenge-2-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\r\n<hr \/>\r\n<h4>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. II. La vida de Jes\u00fas. Las curaciones. 10. Al verlo tendido, y sabiendo que hac\u00eda tanto tiempo que estaba as\u00ed, Jes\u00fas le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQuieres curarte?\u00bb (Jn 5,6)<\/h4>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">seguimos contemplando a Jes\u00fas que sana. Hoy quisiera invitarlos de manera particular a pensar en las situaciones en las que nos sentimos \u201cbloqueados\u201d y encerrados en un camino sin salida. A veces de hecho nos parece que sea in\u00fatil continuar a esperar; nos resignamos y no tenemos m\u00e1s ganas de luchar. Esta situaci\u00f3n es descrita en los Evangelios con la imagen de la par\u00e1lisis. Por esta raz\u00f3n desear\u00eda detenerme hoy sobre la sanaci\u00f3n de un paral\u00edtico, narrada en el quinto cap\u00edtulo del Evangelio de san Juan (5,1-9).<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Jes\u00fas va Jerusal\u00e9n para una fiesta de los jud\u00edos. No va directamente al Templo; se detiene ante una puerta, donde seguramente se lavaban a las ovejas que luego eran ofrecidas en sacrificio. Cerca a esta puerta, se ubicaban tambi\u00e9n tantos enfermos, que, a diferencia de las ovejas, \u00a1eran excluidos del Templo porque eran considerados impuros! Es entonces Jes\u00fas mismo quien los alcanza en su dolor. Estas personas esperaban un prodigio que pudiese cambiar su destino; de hecho, junto a la puerta se encontraba una piscina, cuyas aguas eran consideradas taumat\u00fargicas, o sea capaces de sanar: en alg\u00fan momento cuando el agua se agitaba, seg\u00fan la creencia del tiempo, quien primero se zambull\u00eda, se curaba.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">De esta forma se creaba una especie de \u201cguerra de los pobres\u201d: podemos imaginar la triste escena de estos enfermos que se arrastraban con fatiga para tratar de entrar en la piscina. Aquella piscina se llamaba Betzat\u00e1, que significa \u201ccasa de la misericordia\u201d: podr\u00eda ser una imagen de la Iglesia, en donde los enfermos y los pobres se juntan y hasta donde el Se\u00f1or llega para sanar y donar esperanza.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Jes\u00fas se dirige espec\u00edficamente a un hombre que est\u00e1 paralizado desde hace treinta y ocho a\u00f1os. Ya est\u00e1 resignado, porque no logra sumergirse en la piscina cuando el agua se agita (cfr v. 7). En efecto, aquello que muchas veces nos paraliza es precisamente la desilusi\u00f3n. Nos sentimos desanimados y corremos el riesgo de caer en la dejadez.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Jes\u00fas dirige a este paral\u00edtico una pregunta que puede parecer superficial: \u00ab\u00bfQuieres curarte?\u00bb (v. 6). En cambio, es una pregunta necesaria, porque, cuando uno se encuentra bloqueado desde hace tantos a\u00f1os, puede tambi\u00e9n faltarle la voluntad de sanarse. A veces preferimos permanecer en condici\u00f3n de enfermos, obligando a los otros a ocuparse de nosotros. Es a veces tambi\u00e9n un pretexto para no decidir qu\u00e9 cosa hacer con nuestra vida. Jes\u00fas en cambio reconduce a este hombre a su deseo veraz y profundo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Este hombre de hecho responde de manera m\u00e1s articulada a la pregunta de Jes\u00fas, revelando su visi\u00f3n de la vida. Ante todo, dice que no ha tenido nadie que lo sumerja en la piscina : entonces no es suya la culpa, sino de los otros que no se preocupan por \u00e9l. Esta actitud se convierte en el pretexto para evitar asumirse las propias responsabilidades. \u00bfPero es verdad que no hab\u00eda nadie que lo ayudase? He aqu\u00ed la respuesta iluminadora de San Agust\u00edn: \u00abSi, para ser sanado ten\u00eda absolutamente necesidad de un hombre, pero de un hombre que fuese tambi\u00e9n Dios. [\u2026] Ha venido por lo tanto el hombre que era necesario; \u00bfpor qu\u00e9 postergar de nuevo la sanaci\u00f3n?\u00bb. [1]<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">El paral\u00edtico agrega que cuando trata de sumergirse en la piscina hay siempre alguien que llega antes que \u00e9l. Este hombre est\u00e1 expresando una visi\u00f3n fatalista de la vida. Pensamos que las cosas nos pasan porque no somos afortunados, porque el destino nos es adverso. Este hombre est\u00e1 desanimado. Se siente derrotado en la lucha de la vida.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Jes\u00fas en cambio lo ayuda a descubrir que su vida tambi\u00e9n est\u00e1 en sus manos. Le invita a levantarse, a alzarse de su situaci\u00f3n cr\u00f3nica, y a recoger su camilla (cfr v. 8). Ese camastro no se deja o se echa: representa su pasado de enfermedad, es su historia. Hasta aquel momento el pasado lo ha bloqueado; lo ha obligado a yacer como un muerto. Ahora es \u00e9l que puede cargar aquella camilla y llevarla a donde quiera: \u00a1puede decidir qu\u00e9 cosa hacer con su historia! Se trata de caminar, asumi\u00e9ndose la responsabilidad de escoger cual camino recorrer. \u00a1Y esto gracias a Jes\u00fas!<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Se\u00f1or el don de entender d\u00f3nde se ha bloqueado nuestra vida. Intentemos dar voz a nuestro deseo de sanar. Y recemos por todos aquellos que se sienten paralizados, que no ven una salida. \u00a1Pidamos regresar a vivir en el Coraz\u00f3n de Cristo que es la verdadera casa de la misericordia!<\/p>\r\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Le\u00f3n<\/em><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. II. La vida de Jes\u00fas. Las curaciones. 10. 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