{"id":25017,"date":"2025-07-25T17:20:14","date_gmt":"2025-07-25T15:20:14","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=25017"},"modified":"2025-07-26T07:42:05","modified_gmt":"2025-07-26T05:42:05","slug":"domingo-xvii-tiempo-ordinario-c-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-xvii-tiempo-ordinario-c-2025\/","title":{"rendered":"DOMINGO XVII tiempo ordinario \/ C \/ 2025"},"content":{"rendered":"\r\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%\">\r\n<tbody>\r\n<tr>\r\n<td style=\"width: 50%\">\r\n<div id=\"attachment_25024\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-25024\" class=\"wp-image-25024 size-medium\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/Diumenge_XVII-300x212.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/Diumenge_XVII-300x212.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/Diumenge_XVII-768x543.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/Diumenge_XVII-560x396.jpg 560w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/Diumenge_XVII.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-25024\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\r\n<\/td>\r\n<td style=\"width: 50%\">\r\n<div id=\"attachment_14530\" style=\"width: 206px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/14183\/1\/fd3933.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14530\" class=\"wp-image-14530\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_ca-300x173.jpg\" alt=\"\" width=\"206\" height=\"119\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_ca-300x173.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_ca.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 206px) 100vw, 206px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14530\" class=\"wp-caption-text\">Llegir el Full Dominical en catal\u00e0 i castell\u00e0<\/p><\/div>\r\n<\/td>\r\n<\/tr>\r\n<\/tbody>\r\n<\/table>\r\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abElogio de la humildad\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/YHvRhbLuXis?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\r\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Experiencia cotidiana - 17\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ij9s8pDZoqo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<hr \/>\r\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<a href=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/amadeu_250727.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-25013 size-full\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/amadeu_250727.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"608\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/amadeu_250727.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/amadeu_250727-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/amadeu_250727-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/07\/amadeu_250727-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/h4>\r\n<hr \/>\r\n<h4 style=\"text-align: justify\">Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. II. La vida de Jes\u00fas. Los encuentros. 5. El padre misericordioso. Estaba perdido y ha sido encontrado (Lc 15,32).<\/h4>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">despu\u00e9s de haber meditado sobre los encuentros de Jes\u00fas con algunos personajes del Evangelio, quisiera detenerme, a partir de esta catequesis, en algunas par\u00e1bolas. Como sabemos, son narraciones que retoman im\u00e1genes y situaciones de la realidad cotidiana. Por eso tocan tambi\u00e9n nuestra vida. Nos provocan. Y nos piden que tomemos posici\u00f3n: \u00bfd\u00f3nde estoy yo en esta narraci\u00f3n?<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Partamos de la par\u00e1bola m\u00e1s famosa, aquella que todos recordamos tal vez desde que \u00e9ramos peque\u00f1os: la par\u00e1bola del padre y los dos hijos (Lc 15,1-3.11-32). En ella encontramos el coraz\u00f3n del Evangelio de Jes\u00fas, es decir, la misericordia de Dios.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">El evangelista Lucas dice que Jes\u00fas cuenta esta par\u00e1bola para los fariseos y los escribas, que murmuraban porque \u00c9l com\u00eda con los pecadores. Por eso se podr\u00eda decir que es una par\u00e1bola dirigida a aquellos que se han perdido, pero no lo saben y juzgan a los dem\u00e1s.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">El Evangelio quiere entregarnos un mensaje de esperanza, porque nos dice que sea cual sea el lugar en el que nos hayamos perdido, sea cual sea el modo en el que nos hayamos perdido, \u00a1Dios viene siempre a buscarnos! Quiz\u00e1 nos hemos perdido como una oveja que se sale del camino para pastar la hierba, o se queda atr\u00e1s por cansancio (cf. Lc 15,4-7). O acaso nos hemos perdido como una moneda que se cay\u00f3 al suelo y ya no se encuentra, o bien alguien la puso en alg\u00fan sitio y no recuerda d\u00f3nde. O nos hemos perdido como los dos hijos de este padre: el m\u00e1s joven, porque se cans\u00f3 de estar en una relaci\u00f3n que sent\u00eda demasiado exigente; pero tambi\u00e9n el mayor se perdi\u00f3, porque no basta con quedarse en casa si en el coraz\u00f3n hay orgullo y rencor.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">El amor es siempre un compromiso, siempre hay algo que debemos perder para ir al encuentro del otro. Pero el hijo menor de la par\u00e1bola solo piensa en s\u00ed mismo, como ocurre en ciertas etapas de la infancia y de la adolescencia. En realidad, vemos a muchos adultos as\u00ed a nuestro alrededor, que no consiguen mantener una relaci\u00f3n porque son ego\u00edstas. Se enga\u00f1an pensando que pueden encontrarse a s\u00ed mismos y, en cambio, se pierden, porque solo cuando vivimos para alguien vivimos de verdad.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Este hijo menor, como todos nosotros, tiene hambre de afecto, quiere que le quieran. Pero el amor es un don precioso, hay que tratarlo con cuidado. \u00c9l, en cambio, lo desperdicia, se malvende, no se respeta a s\u00ed mismo. Se da cuenta de ello en tiempos de escasez, cuando nadie se preocupa por \u00e9l. El riesgo es que en esos momentos empecemos a mendigar afecto y nos aferremos al primer amo que se nos presenta.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Son estas experiencias las que hacen nacer en nuestro interior la convicci\u00f3n distorsionada de que solo podemos estar en una relaci\u00f3n como sirvientes, como si tuvi\u00e9ramos que expiar una culpa o como si no pudiera existir el amor verdadero. De hecho, cuando el hijo menor toca fondo, piensa en volver a casa de su padre para recoger del suelo alguna migaja de afecto.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Solo quien nos quiere de verdad puede liberarnos de esta visi\u00f3n falsa del amor. En la relaci\u00f3n con Dios vivimos precisamente esta experiencia. El gran pintor Rembrandt, en una famosa pintura, represent\u00f3 de manera maravillosa el regreso del hijo pr\u00f3digo. Me llaman la atenci\u00f3n, sobre todo, dos detalles: el joven tiene la cabeza rapada, como la de un penitente, pero tambi\u00e9n parece la cabeza de un ni\u00f1o, porque ese hijo est\u00e1 renaciendo. Y luego, las manos del padre: una masculina y otra femenina, para describir la fuerza y la ternura en el abrazo del perd\u00f3n.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Pero es el hijo mayor el que representa a aquellos para quienes se cuenta la par\u00e1bola: es el hijo que siempre se ha quedado en casa con el padre, y, sin embargo, estaba lejos de \u00e9l, lejos con el coraz\u00f3n. Este hijo tal vez tambi\u00e9n hubiera querido irse, pero por miedo o por obligaci\u00f3n se qued\u00f3 all\u00ed, en esa relaci\u00f3n. Sin embargo, cuando nos adaptamos en contra de nuestra voluntad, empezamos a acumular ira en nuestro interior y, tarde o temprano, esta ira estalla. Parad\u00f3jicamente, al final es precisamente el hijo mayor el que corre el riesgo de quedarse fuera de casa, porque no comparte la alegr\u00eda de su padre.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">El padre tambi\u00e9n sale a su encuentro. No lo rega\u00f1a ni lo llama al deber. Solo quiere que sienta su amor. Lo invita a entrar y deja la puerta abierta. Esa puerta permanece abierta tambi\u00e9n para nosotros. De hecho, este es el motivo de la esperanza: podemos tener esperanza porque sabemos que el Padre nos espera, nos ve desde lejos y siempre deja la puerta abierta.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas, pregunt\u00e9monos entonces d\u00f3nde estamos nosotros en este maravilloso relato. Y pid\u00e1mosle a Dios Padre la gracia de poder encontrar nosotros tambi\u00e9n el camino para volver a casa.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Francisco<\/em><\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. II. La vida de Jes\u00fas. Los encuentros. 5. El padre misericordioso. 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