{"id":24861,"date":"2025-06-13T12:26:21","date_gmt":"2025-06-13T10:26:21","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=24861"},"modified":"2025-06-13T12:26:21","modified_gmt":"2025-06-13T10:26:21","slug":"santisima-trinidad-c-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/santisima-trinidad-c-2025\/","title":{"rendered":"SANT\u00cdSIMA TRINIDAD \/ C \/ 2025"},"content":{"rendered":"\r\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%\">\r\n<tbody>\r\n<tr>\r\n<td style=\"width: 50%\">\r\n<div id=\"attachment_22784\" style=\"width: 210px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-22784\" class=\"wp-image-22784\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/05\/Trinitat.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/05\/Trinitat.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/05\/Trinitat-243x300.jpg 243w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/05\/Trinitat-768x948.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/05\/Trinitat-560x692.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-22784\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\r\n<\/td>\r\n<td style=\"width: 50%\">\r\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 233px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/14002\/1\/hd3927.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg\" alt=\"\" width=\"233\" height=\"137\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\r\n<\/td>\r\n<\/tr>\r\n<\/tbody>\r\n<\/table>\r\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abInteligencia artificial\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Ra6Sc3wUvmc?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\r\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Canto de amor y vida - Sant\u00edsima Trinidad, Ciclo C\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/xww3pMKRUCc?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\r\n<hr \/>\r\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<a href=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/06\/amadeu_250615.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-24858 size-full\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/06\/amadeu_250615.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"608\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/06\/amadeu_250615.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/06\/amadeu_250615-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/06\/amadeu_250615-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/06\/amadeu_250615-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/h4>\r\n<hr \/>\r\n<h4>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. I. La infancia de Jes\u00fas. 7. \u00abMis ojos han visto tu salvaci\u00f3n\u00bb (Lc 2,30). La presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo.<\/h4>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Contemplemos hoy la belleza de \u00abJesucristo, nuestra esperanza\u00bb (1 Tm 1,1) en el misterio de su presentaci\u00f3n en el Templo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">En los relatos de la infancia de Jes\u00fas, el evangelista Lucas nos muestra la obediencia de Mar\u00eda y Jos\u00e9 a la Ley del Se\u00f1or y a todas sus prescripciones. En realidad, en Israel no exist\u00eda la obligaci\u00f3n de presentar al ni\u00f1o en el Templo, pero quien viv\u00eda en la escucha de la Palabra del Se\u00f1or y deseaba conformarse a ella, consideraba que era una pr\u00e1ctica valiosa. As\u00ed lo hizo Ana, la madre del profeta Samuel, que era est\u00e9ril; Dios escuch\u00f3 su oraci\u00f3n y ella, despu\u00e9s de tener un hijo, lo llev\u00f3 al templo y lo ofreci\u00f3 para siempre al Se\u00f1or (cf. 1 S 1,24-28).<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Lucas narra, pues, el primer acto de culto de Jes\u00fas, celebrado en la ciudad santa, Jerusal\u00e9n, que ser\u00e1 la meta de todo su ministerio itinerante a partir del momento en que tome la firme decisi\u00f3n de subir all\u00ed (cf. Lc 9,51), yendo al encuentro del cumplimiento de su misi\u00f3n.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda y Jos\u00e9 no se limitan a insertar a Jes\u00fas en una historia de familia, de pueblo, de alianza con el Se\u00f1or Dios. Se ocupan de su custodia y de su crecimiento, y lo introducen en la atm\u00f3sfera de fe y culto. Y ellos mismos crecen gradualmente en la comprensi\u00f3n de una vocaci\u00f3n que los supera con creces.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">En el Templo, que es \u00abcasa de oraci\u00f3n\u00bb (Lc 19,46), el Esp\u00edritu Santo habla al coraz\u00f3n de un hombre anciano: Sime\u00f3n, un miembro del pueblo santo de Dios preparado en la espera y en la esperanza, que alimenta el deseo de que se cumplan las promesas hechas por Dios a Israel por medio de los profetas. Sime\u00f3n percibe en el Templo la presencia del Ungido del Se\u00f1or, ve la luz que resplandece en medio de los pueblos sumidos \u00aben tinieblas\u00bb (cf. Is 9,1) y va al encuentro de ese ni\u00f1o que, como profetiza Isa\u00edas, \u00abnaci\u00f3 para nosotros\u00bb, es el hijo que \u00abnos ha sido dado\u00bb, el \u00abPr\u00edncipe de la paz\u00bb (Is 9,5). Sime\u00f3n abraza a ese ni\u00f1o que, peque\u00f1o e indefenso, descansa entre sus brazos; pero es \u00e9l, en realidad, quien encuentra el consuelo y la plenitud de su existencia abraz\u00e1ndolo. Lo expresa en un c\u00e1ntico lleno de conmovedora gratitud, que en la Iglesia se ha convertido en la oraci\u00f3n al final del d\u00eda:<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abAhora, Se\u00f1or, puedes dejar que tu siervo se vaya en paz, seg\u00fan tu palabra, porque mis ojos han visto tu salvaci\u00f3n, la que has preparado ante todos los pueblos: luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo, Israel\u00bb (Lc 2,29-32).<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Sime\u00f3n canta la alegr\u00eda de quien ha visto, de quien ha reconocido y puede transmitir a otros el encuentro con el Salvador de Israel y de los pueblos. Es testigo del don de la fe, que recibe y comunica a los dem\u00e1s; es testigo de la esperanza que no defrauda; es testigo del amor de Dios, que llena de alegr\u00eda y de paz el coraz\u00f3n del ser humano. Lleno de este consuelo espiritual, el anciano Sime\u00f3n ve la muerte no como el final, sino como la realizaci\u00f3n, como la plenitud, la espera como una \u00abhermana\u00bb que no destruye, sino que introduce en la vida verdadera que ya ha pregustado y en la que cree.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">En aquel d\u00eda, Sime\u00f3n no es el \u00fanico que ve la salvaci\u00f3n hecha carne en el ni\u00f1o Jes\u00fas. Lo mismo le sucede a Ana, una mujer de m\u00e1s de ochenta a\u00f1os, viuda, dedicada enteramente al servicio del Templo y consagrada a la oraci\u00f3n. Al ver al ni\u00f1o, de hecho, Ana celebra al Dios de Israel, que precisamente en ese peque\u00f1o ha redimido a su pueblo, y se lo cuenta a los dem\u00e1s, difundiendo generosamente la palabra prof\u00e9tica. El canto de la redenci\u00f3n de dos ancianos difunde as\u00ed el anuncio del Jubileo a todo el pueblo y al mundo. En el Templo de Jerusal\u00e9n se reaviva la esperanza en los corazones porque en \u00e9l ha hecho su entrada Cristo, nuestra esperanza.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify\">Queridos hermanos y hermanas, imitemos tambi\u00e9n nosotros el ejemplo de Sime\u00f3n y Ana, estos \u00abperegrinos de la esperanza\u00bb que tienen ojos l\u00edmpidos capaces de ver m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias, que saben \u00abolfatear\u00bb la presencia de Dios en la peque\u00f1ez, que saben acoger con alegr\u00eda la visita de Dios y volver a encender la esperanza en el coraz\u00f3n de los hermanos y hermanas.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Francisco<\/em><\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. I. 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