{"id":24251,"date":"2025-02-14T16:18:47","date_gmt":"2025-02-14T15:18:47","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=24251"},"modified":"2025-02-14T16:29:17","modified_gmt":"2025-02-14T15:29:17","slug":"domingo-vi-tiempo-ordinario-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-vi-tiempo-ordinario-c\/","title":{"rendered":"DOMINGO VI tiempo ordinario \/ C"},"content":{"rendered":"\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 96.69%;height: 10px\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 39px\">\n<td style=\"width: 120.145%;text-align: center;height: 10px\">\n<div id=\"attachment_24245\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-24245\" class=\"wp-image-24245 size-medium\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/O_06_C_25_i-300x212.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/O_06_C_25_i-300x212.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/O_06_C_25_i-768x543.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/O_06_C_25_i-560x396.jpg 560w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/O_06_C_25_i.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-24245\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dioos<\/p><\/div>\n<\/td>\n<td style=\"width: 157.786%;height: 10px;text-align: center\">\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 242px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/13870\/2\/hd3910.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg\" alt=\"\" width=\"242\" height=\"142\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 242px) 100vw, 242px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00ab\u00bfQu\u00e9 es un A\u00f1o Santo o Jubilar?\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/bAJC9aELJtQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Testigos alegres - 6\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/F-MrtHafeYA?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"608\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/amadeu250216.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-24248\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/amadeu250216.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/amadeu250216-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/amadeu250216-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/02\/amadeu250216-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Lectura Espiritual.&nbsp; <em>La oraci\u00f3n vocal.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La oraci\u00f3n es di\u00e1logo con Dios; y toda criatura, en un cierto sentido, \u201cdialoga\u201d con Dios. En el ser humano, la oraci\u00f3n se convierte en palabra, invocaci\u00f3n, canto, poes\u00eda\u2026 La Palabra divina se ha hecho carne, y en la carne de cada hombre la palabra vuelve a Dios en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las palabras son nuestras criaturas, pero son tambi\u00e9n nuestras madres, y de alguna manera nos modelan. Las palabras de una oraci\u00f3n nos hacen atravesar sin peligro un valle oscuro, nos dirigen hacia prados verdes y ricos de aguas, haci\u00e9ndonos festejar bajo los ojos de un enemigo, como nos ense\u00f1a a recitar el salmo (cfr. <em>Sal<\/em> 23). Las palabras esconden sentimientos, pero existe tambi\u00e9n el camino inverso: ese en el que las palabras modelan los sentimientos. La Biblia educa al hombre para que todo salga a la luz de la palabra, que nada humano sea excluido, censurado. Sobre todo, el dolor es peligroso si permanece cubierto, cerrado dentro de nosotros\u2026 Un dolor cerrado dentro de nosotros, que no puede expresarse o desahogarse, puede envenenar el alma; es mortal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por esta raz\u00f3n la Sagrada Escritura nos ense\u00f1a a rezar tambi\u00e9n con palabras a veces audaces. Los escritores sagrados no quieren enga\u00f1arnos sobre el hombre: saben que en su coraz\u00f3n albergan tambi\u00e9n sentimientos poco edificantes, incluso el odio. Ninguno de nosotros nace santo, y cuando estos sentimientos malos llaman a la puerta de nuestro coraz\u00f3n es necesario ser capaces de desactivarlos con la oraci\u00f3n y con las palabras de Dios. En los salmos encontramos tambi\u00e9n expresiones muy duras contra los enemigos \u2014expresiones que los maestros espirituales nos ense\u00f1an para referirnos al diablo y a nuestros pecados\u2014; y tambi\u00e9n son palabras que pertenecen a la realidad humana y que han terminado en el cauce de las Sagradas Escrituras. Est\u00e1n ah\u00ed para testimoniarnos que, si delante de la violencia no existieran las palabras, para hacer inofensivos los malos sentimientos, para canalizarlos para que no da\u00f1en, el mundo estar\u00eda completamente hundido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La primera oraci\u00f3n humana es siempre una recitaci\u00f3n vocal. En primer lugar, se mueven siempre los labios. Aunque como todos sabemos rezar no significa repetir palabras, sin embargo, la oraci\u00f3n vocal es la m\u00e1s segura y siempre es posible ejercerla. Los sentimientos, sin embargo, aunque sean nobles, son siempre inciertos: van y vienen, nos abandonan y regresan. No solo eso, tambi\u00e9n las gracias de la oraci\u00f3n son imprevisibles: en alg\u00fan momento las consolaciones abundan, pero en los d\u00edas m\u00e1s oscuros parecen evaporarse del todo. La oraci\u00f3n del coraz\u00f3n es misteriosa y en ciertos momentos se ausenta. La oraci\u00f3n de los labios, la que se susurra o se recita en coro, sin embargo, est\u00e1 siempre disponible, y es necesaria como el trabajo manual. El <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c3a1_sp.html\"><em>Catecismo<\/em><\/a> afirma: \u00abLa oraci\u00f3n vocal es un elemento indispensable de la vida cristiana. A los disc\u00edpulos, atra\u00eddos por la oraci\u00f3n silenciosa de su Maestro, \u00e9ste les ense\u00f1a una oraci\u00f3n vocal: el \u201cPadre Nuestro\u201d\u00bb (n. 2701). \u201cEns\u00e9\u00f1anos a rezar\u201d, piden los disc\u00edpulos a Jes\u00fas, y Jes\u00fas ense\u00f1a una oraci\u00f3n vocal: el Padre Nuestro. Y en esa oraci\u00f3n est\u00e1 todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos deber\u00edamos tener la humildad de ciertos ancianos que, en la iglesia, quiz\u00e1 porque su o\u00eddo ya no est\u00e1 bien, recitan a media voz las oraciones que aprendieron de ni\u00f1os, llenando el pasillo de susurros. Esa oraci\u00f3n no molesta el silencio, sino que testimonia la fidelidad al deber de la oraci\u00f3n, practicada durante toda la vida, sin fallar nunca. Estos orantes de la oraci\u00f3n humilde son a menudo los grandes intercesores de las parroquias: son los robles que cada a\u00f1o extienden sus ramas, para dar sombra al mayor n\u00famero de personas. Solo Dios sabe cu\u00e1nto y cu\u00e1ndo su coraz\u00f3n est\u00e1 unido a esas oraciones recitadas: seguramente tambi\u00e9n estas personas han tenido que afrontar noches y momentos de vac\u00edo. Pero a la oraci\u00f3n vocal se puede permanecer siempre fiel. Es como un ancla: aferrarse a la cuerda para quedarse ah\u00ed, fiel, suceda lo que suceda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos tenemos que aprender de la constancia de ese peregrino ruso, del que habla una c\u00e9lebre obra de espiritualidad, el cual aprendi\u00f3 el arte de la oraci\u00f3n repitiendo infinitas veces la misma invocaci\u00f3n: \u201c\u00a1Jes\u00fas, Cristo, Hijo de Dios, Se\u00f1or, ten piedad de nosotros, pecadores!\u201d (cfr. <em>CIC<\/em>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1a2_sp.html\">2616<\/a>; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c2a2_sp.html\">2667<\/a>). Repet\u00eda solo esto. Si llegan gracias en su vida, si la oraci\u00f3n se hace un d\u00eda suficientemente caliente como para percibir la presencia del Reino aqu\u00ed en medio de nosotros, si su mirada se transforma hasta ser como la de un ni\u00f1o, es porque ha insistido en la recitaci\u00f3n de una sencilla jaculatoria cristiana. Al final, esta se convierte en parte de su respiraci\u00f3n. Es bonita la historia del peregrino ruso: es un libro para todos. Os aconsejo leerlo: os ayudar\u00e1 a entender qu\u00e9 es la oraci\u00f3n vocal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por tanto, no debemos despreciar la oraci\u00f3n vocal. Alguno dice: \u201cEs cosa de ni\u00f1os, para la gente ignorante; yo estoy buscando la oraci\u00f3n mental, la meditaci\u00f3n, el vac\u00edo interior para que venga Dios\u201d. Por favor, no es necesario caer en la soberbia de despreciar la oraci\u00f3n vocal. Es la oraci\u00f3n de los sencillos, la que nos ha ense\u00f1ado Jes\u00fas: Padre nuestro, que est\u00e1 en los cielos\u2026 Las palabras que pronunciamos nos toman de la mano; en algunos momentos devuelven el sabor, despiertan hasta el coraz\u00f3n m\u00e1s adormecido; despiertan sentimientos de los que hab\u00edamos perdido la memoria, y nos llevan de la mano hacia la experiencia de Dios. Y sobre todo son las \u00fanicas, de forma segura, que dirigen a Dios las preguntas que \u00c9l quiere escuchar. Jes\u00fas no nos ha dejado en la niebla. Nos ha dicho: \u201c\u00a1Vosotros, cuando rec\u00e9is, decid as\u00ed!\u201d. Y ha ense\u00f1ado la oraci\u00f3n del Padre Nuestro (cfr. <em>Mt<\/em> 6,9)..<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Francisco <br><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Lectura Espiritual.&nbsp; La oraci\u00f3n vocal. La oraci\u00f3n es di\u00e1logo con Dios; y toda criatura, en un cierto sentido, \u201cdialoga\u201d con Dios. 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