{"id":23780,"date":"2024-11-16T10:04:40","date_gmt":"2024-11-16T09:04:40","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=23780"},"modified":"2024-11-16T10:04:42","modified_gmt":"2024-11-16T09:04:42","slug":"domingo-xxxiii-tiempo-ordinario-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-xxxiii-tiempo-ordinario-b\/","title":{"rendered":"DOMINGO XXXIII tiempo ordinario \/ B"},"content":{"rendered":"\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%;height: 10px\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 39px\">\n<td style=\"width: 39.9999%;text-align: center;height: 10px\">\n<div id=\"attachment_23770\" style=\"width: 319px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-23770\" class=\"wp-image-23770\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_33_B_24_i-1536x1085-1.jpg\" alt=\"\" width=\"319\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_33_B_24_i-1536x1085-1.jpg 1536w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_33_B_24_i-1536x1085-1-300x212.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_33_B_24_i-1536x1085-1-1024x723.jpg 1024w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_33_B_24_i-1536x1085-1-768x543.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_33_B_24_i-1536x1085-1-560x396.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 319px) 100vw, 319px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-23770\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\n<\/td>\n<td style=\"width: 60.0001%;height: 10px;text-align: center\">\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 237px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/13819\/2\/hd3897.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"237\" height=\"139\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abLa correcci\u00f3n viene del Se\u00f1or\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/DoNLuIuiXDg?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; 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Si la oraci\u00f3n no recoge las alegr\u00edas y los dolores, las esperanzas y las angustias de la humanidad, se convierte en una actividad \u201cdecorativa\u201d, una actitud superficial, de teatro, una actitud intimista. Todos necesitamos interioridad: retirarnos en un espacio y en un tiempo dedicado a nuestra relaci\u00f3n con Dios. Pero esto no quiere decir evadirse de la realidad. En la oraci\u00f3n, Dios \u201cnos toma, nos bendice, y despu\u00e9s nos parte y nos da\u201d, para el hambre de todos. Todo cristiano est\u00e1 llamado a convertirse, en las manos de Dios, en pan partido y compartido. Es decir una oraci\u00f3n concreta, que no sea una evasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed los hombres y las mujeres de oraci\u00f3n buscan la soledad y el silencio, no para no ser molestados, sino para escuchar mejor la voz de Dios. A veces se retiran del mundo, en lo secreto de la propia habitaci\u00f3n, como recomendaba Jes\u00fas (cfr. <em>Mt<\/em> 6,6), pero, all\u00e1 donde est\u00e9n, tienen siempre abierta la puerta de su coraz\u00f3n: una puerta abierta para los que rezan sin saber que rezan; para los que no rezan en absoluto pero llevan dentro un grito sofocado, una invocaci\u00f3n escondida; para los que se han equivocado y han perdido el camino\u2026 Cualquiera puede llamar a la puerta de un orante y encontrar en \u00e9l o en ella un coraz\u00f3n compasivo, que reza sin excluir a nadie. La oraci\u00f3n es nuestro coraz\u00f3n y nuestra voz, y se hace coraz\u00f3n y voz de tanta gente que no sabe rezar o no reza, o no quiere rezar o no puede rezar: nosotros somos el coraz\u00f3n y la voz de esta gente que sube a Jes\u00fas, sube al Padre, como intercesores. En la soledad quien reza \u2014ya sea la soledad de mucho tiempo o la soledad de media hora para rezar\u2014 se separa de todo y de todos para encontrar todo y a todos en Dios. As\u00ed el orante reza por el mundo entero, llevando sobre sus hombros dolores y pecados. Reza por todos y por cada uno: es como si fuera una \u201cantena\u201d de Dios en este mundo. En cada pobre que llama a la puerta, en cada persona que ha perdido el sentido de las cosas, quien reza ve el rostro de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1a3_sp.html#III La oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n\"><em>Catecismo<\/em><\/a> escribe: \u00abInterceder, pedir en favor de otro es [\u2026] lo propio de un coraz\u00f3n conforme a la misericordia de Dios\u00bb (n. 2635). Esto es muy bonito. Cuando rezamos estamos en sinton\u00eda con la misericordia de Dios: misericordia en relaci\u00f3n con nuestros pecados \u2014que es misericordioso con nosotros\u2014, pero tambi\u00e9n misericordia hacia todos aquellos que han pedido rezar por ellos, por los cuales queremos rezar en sinton\u00eda con el coraz\u00f3n de Dios. Esta es la verdadera oraci\u00f3n. En sinton\u00eda con la misericordia de Dios, ese coraz\u00f3n misericordioso. \u00abEn el tiempo de la Iglesia, la intercesi\u00f3n cristiana participa de la de Cristo: es la expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n de los santos\u00bb (<em>ibid<\/em>.). \u00bfQu\u00e9 quiere decir que se participa en la intercesi\u00f3n de Cristo, cuando yo intercedo por alguien o rezo por alguien? Porque Cristo delante del Padre es intercesor, reza por nosotros, y reza haciendo ver al Padre las llagas de sus manos; porque Jes\u00fas f\u00edsicamente, con su cuerpo est\u00e1 delante del Padre. Jes\u00fas es nuestro intercesor, y rezar es un poco hacer como Jes\u00fas; interceder en Jes\u00fas al Padre, por los otros. Esto es muy bonito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la oraci\u00f3n le importa el hombre. Simplemente el hombre. Quien no ama al hermano no reza seriamente. Se puede decir: en esp\u00edritu de odio no se puede rezar; en esp\u00edritu de indiferencia no se puede rezar. La oraci\u00f3n solamente se da en esp\u00edritu de amor. Quien no ama finge rezar, o \u00e9l cree que reza, pero no reza, porque falta precisamente el esp\u00edritu que es el amor. En la Iglesia, quien conoce la tristeza o la alegr\u00eda del otro va m\u00e1s en profundidad de quien indaga los \u201csistemas m\u00e1ximos\u201d. Por este motivo hay una experiencia del humano en cada oraci\u00f3n, porque las personas, aunque puedan cometer errores, no deben ser nunca rechazadas o descartadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando un creyente, movido por el Esp\u00edritu Santo, reza por los pecadores, no hace selecciones, no emite juicios de condena: reza por todos. Y reza tambi\u00e9n por s\u00ed mismo. En ese momento sabe que no es demasiado diferente de las personas por las que reza: se siente pecador, entre los pecadores, y reza por todos. La lecci\u00f3n de la par\u00e1bola del fariseo y del publicano es siempre viva y actual (cfr. <em>Lc<\/em> 18,9-14): nosotros no somos mejores que nadie, todos somos hermanos en una comunidad de fragilidad, de sufrimientos y en el ser pecadores. Por eso una oraci\u00f3n que podemos dirigir a Dios es esta: \u201cSe\u00f1or, no es justo ante ti ning\u00fan viviente (cfr. <em>Sal<\/em> 143,2) \u2014esto lo dice un salmo: \u2018Se\u00f1or, no es justo ante ti ning\u00fan viviente\u2019, ninguno de nosotros: todos somos pecadores\u2014, todos somos deudores que tienen una cuenta pendiente; no hay ninguno que sea impecable a tus ojos. \u00a1Se\u00f1or ten piedad de nosotros!\u201d. Y con este esp\u00edritu la oraci\u00f3n es fecunda, porque vamos con humildad delante de Dios a rezar por todos. Sin embargo, el fariseo rezaba de forma soberbia: \u201cTe doy gracias, Se\u00f1or, porque yo no soy como esos pecadores; yo soy justo, hago siempre\u2026\u201d. Esta no es la oraci\u00f3n: esto es mirarse al espejo, a la realidad propia, mirarse al espejo maquillado de la soberbia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mundo va adelante gracias a esta cadena de orantes que interceden, y que son en su mayor\u00eda desconocidos\u2026 \u00a1pero no para Dios! Hay muchos cristianos desconocidos que, en tiempo de persecuci\u00f3n, han sabido repetir las palabras de nuestro Se\u00f1or: \u00abPadre, perd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen\u00bb (<em>Lc<\/em> 23,34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El buen pastor permanece fiel tambi\u00e9n delante de la constataci\u00f3n del pecado de la propia gente: el buen pastor contin\u00faa siendo padre tambi\u00e9n cuando sus hijos se alejan y lo abandonan. Persevera en el servicio de pastor tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con quien lo lleva a ensuciarse las manos; no cierra el coraz\u00f3n delante de quien quiz\u00e1 lo ha hecho sufrir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misi\u00f3n de practicar la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, intercede por los otros. En particular tiene el deber quien est\u00e1 en un rol de responsabilidad: padres, educadores, ministros ordenados, superiores de comunidad\u2026 Como Abraham y Mois\u00e9s, a veces deben \u201cdefender\u201d delante de Dios a las personas encomendadas a ellos. En realidad, se trata de mirar con los ojos y el coraz\u00f3n de Dios, con su misma invencible compasi\u00f3n y ternura. Rezar con ternura por los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hermanos y hermanas, todos somos hojas del mismo \u00e1rbol: cada desprendimiento nos recuerda la gran piedad que debemos nutrir, en la oraci\u00f3n, los unos por los otros. Recemos los unos por los otros: nos har\u00e1 bien a nosotros y har\u00e1 bien a todos. \u00a1Gracias!<\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Lectura Espiritual Catequesis del Papa Francisco. La oraci\u00f3n de interseci\u00f3n Quien reza no deja nunca el mundo a sus espaldas. 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