{"id":23753,"date":"2024-11-08T06:56:02","date_gmt":"2024-11-08T05:56:02","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=23753"},"modified":"2024-11-08T06:56:05","modified_gmt":"2024-11-08T05:56:05","slug":"domingo-xxxii-tiempo-ordinario-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-xxxii-tiempo-ordinario-b\/","title":{"rendered":"DOMINGO XXXII tiempo ordinario \/ B"},"content":{"rendered":"\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%;height: 10px\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 39px\">\n<td style=\"width: 39.9999%;text-align: center;height: 10px\">\n<div id=\"attachment_23743\" style=\"width: 314px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-23743\" class=\"wp-image-23743\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_32_B_24_i.jpg\" alt=\"\" width=\"314\" height=\"222\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_32_B_24_i.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_32_B_24_i-300x212.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_32_B_24_i-768x542.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/O_32_B_24_i-560x396.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 314px) 100vw, 314px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-23743\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\n<\/td>\n<td style=\"width: 60.0001%;height: 10px;text-align: center\">\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 202px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/13817\/2\/hd3896.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"202\" height=\"119\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abD\u00eda de la Iglesia Diocesana\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/LUID9mZ5LYQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Dar desde el coraz\u00f3n - 32\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Cc5fbkuwFis?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"608\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/amadeu_241010.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-23749\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/amadeu_241010.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/amadeu_241010-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/amadeu_241010-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/11\/amadeu_241010-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Lectura Espiritual<\/strong><\/p>\n<p>Catequesis del Papa Francisco. <em><strong>La oraci\u00f3n de s\u00faplica<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Continuamos con nuestras reflexiones sobre la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n cristiana es plenamente humana \u2014nosotros rezamos como personas humanas, como lo que somos\u2014, incluye la alabanza y la s\u00faplica. De hecho, cuando Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos a rezar, lo hizo con el \u201cPadrenuestro\u201d, para que nos pongamos con Dios en la relaci\u00f3n de confianza filial y le dirijamos todas nuestras necesidades. Suplicamos a Dios por los dones m\u00e1s sublimes: la santificaci\u00f3n de su nombre entre los hombres, el advenimiento de su se\u00f1or\u00eda, la realizaci\u00f3n de su voluntad de bien en relaci\u00f3n con el mundo. El <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\"><em>Catecismo<\/em><\/a> recuerda: \u00abHay una jerarqu\u00eda en las peticiones: primero el Reino, a continuaci\u00f3n lo que es necesario para acogerlo y para cooperar a su venida\u00bb (n. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1a3_sp.html#II La oraci\u00f3n de petici\u00f3n\">2632<\/a>). Pero en el \u201cPadrenuestro\u201d rezamos tambi\u00e9n por los dones m\u00e1s sencillos, por los dones m\u00e1s cotidianos, como el \u201cpan de cada d\u00eda\u201d \u2014que quiere decir tambi\u00e9n la salud, la casa, el trabajo, las cosas de todos los d\u00edas; y tambi\u00e9n quiere decir por la Eucarist\u00eda, necesaria para la vida en Cristo\u2014; as\u00ed como rezamos por el perd\u00f3n de los pecados \u2014que es algo cotidiano; siempre necesitamos perd\u00f3n\u2014, y por tanto la paz en nuestras relaciones; y finalmente que nos ayude en las tentaciones y nos libre del mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pedir, suplicar. Esto es muy humano. Escuchamos una vez m\u00e1s el <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\"><em>Catecismo<\/em><\/a>: \u00abMediante la oraci\u00f3n de petici\u00f3n mostramos la conciencia de nuestra relaci\u00f3n con Dios: por ser criaturas, no somos ni nuestro propio origen, ni due\u00f1os de nuestras adversidades, ni nuestro fin \u00faltimo; pero tambi\u00e9n, por ser pecadores, sabemos, como cristianos, que nos apartamos de nuestro Padre. La petici\u00f3n ya es un retorno hacia \u00c9l\u00bb (n. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1a3_sp.html#II La oraci\u00f3n de petici\u00f3n\">2629<\/a>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si uno se siente mal porque ha hecho cosas malas \u2014es un pecador\u2014 cuando reza el Padrenuestro ya se est\u00e1 acercando al Se\u00f1or. A veces podemos creer que no necesitamos nada, que nos bastamos nosotros mismos y vivimos en la autosuficiencia m\u00e1s completa. \u00a1A veces sucede esto! Pero antes o despu\u00e9s esta ilusi\u00f3n se desvanece. El ser humano es una invocaci\u00f3n, que a veces se convierte en grito, a menudo contenido. El alma se parece a una tierra \u00e1rida, sedienta, como dice el Salmo (cf. <em>Sal<\/em> 63,2). Todos experimentamos, en un momento u otro de nuestra existencia, el tiempo de la melancol\u00eda o de la soledad. La Biblia no se averg\u00fcenza de mostrar la condici\u00f3n humana marcada por la enfermedad, por las injusticias, la traici\u00f3n de los amigos, o la amenaza de los enemigos. A veces parece que todo se derrumba, que la vida vivida hasta ahora ha sido vana. Y en estas situaciones aparentemente sin escapatoria hay una \u00fanica salida: el grito, la oraci\u00f3n: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, ay\u00fadame!\u00bb. La oraci\u00f3n abre destellos de luz en la m\u00e1s densa oscuridad. \u00ab\u00a1Se\u00f1or, ay\u00fadame!\u00bb. Esto abre el camino, abre la senda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nosotros los seres humanos compartimos esta invocaci\u00f3n de ayuda con toda la creaci\u00f3n. No somos los \u00fanicos que \u201crezamos\u201d en este universo exterminado: cada fragmento de la creaci\u00f3n lleva inscrito el deseo de Dios. Y San Pablo lo expres\u00f3 de esta manera. Dice as\u00ed: \u00abPues sabemos que la creaci\u00f3n entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Y no solo ella, tambi\u00e9n nosotros, que poseemos las primicias del Esp\u00edritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo\u00bb (<em>Rm<\/em> 8,22-24). En nosotros resuena el gemido multiforme de las creaturas: de los \u00e1rboles, de las rocas, de los animales\u2026 Todo anhela la realizaci\u00f3n. Escribi\u00f3 Tertuliano: \u00abOra toda la creaci\u00f3n, oran los animales dom\u00e9sticos y los salvajes, y doblan las rodillas y, cuando salen de sus establos o guaridas, levantan la vista hacia el cielo y con la boca, a su manera, hacen vibrar el aire.Tambi\u00e9n las aves, cuando despiertan, alzan el vuelo hacia el cielo y extienden las alas, en lugar de las manos, en forma de cruz y dicen algo que asemeja una oraci\u00f3n\u00bb (<em>De oratione<\/em>, XXIX).&nbsp; Esta es una expresi\u00f3n po\u00e9tica para hacer un comentario a lo que San Pablo dice \u201cque toda la creaci\u00f3n gime, reza\u201d. Pero nosotros, somos los \u00fanicos que rezamos conscientemente, que sabemos que nos dirigimos al Padre, y que entramos en di\u00e1logo con el Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por tanto, no tenemos que escandalizarnos si sentimos la necesidad de rezar, no tener verg\u00fcenza. Y sobre todo cuando estamos en la necesidad, pedir. Jes\u00fas hablando de un hombre deshonesto, que debe hacer cuentas con su patr\u00f3n, dice esto: \u201cPedir, me averg\u00fcenzo\u201d. Y muchos de nosotros tenemos este sentimiento: tenemos verg\u00fcenza de pedir; de pedir ayuda, de pedir a alguien que nos ayude a hacer algo, a llegar a esa meta, y tambi\u00e9n verg\u00fcenza de pedir a Dios. No hay que tener verg\u00fcenza de rezar y de decir: \u201cSe\u00f1or, necesito esto\u201d, \u201cSe\u00f1or, estoy en esta dificultad\u201d, \u201c\u00a1Ay\u00fadame!\u201d. Es el grito del coraz\u00f3n hacia Dios que es Padre. Y tenemos que aprender a hacerlo tambi\u00e9n en los tiempos felices; dar gracias a Dios por cada cosa que se nos da, y no dar nada por descontado o debido: todo es gracia. El Se\u00f1or siempre nos da, siempre, y todo es gracia, todo. La gracia de Dios. Sin embargo, no reprimamos la s\u00faplica que surge espont\u00e1nea en nosotros. La oraci\u00f3n de petici\u00f3n va a la par que la aceptaci\u00f3n de nuestro l\u00edmite y de nuestra creaturalidad. Se puede incluso llegar a no creer en Dios, pero es dif\u00edcil no creer en la oraci\u00f3n: esta sencillamente existe; se presenta a nosotros como un grito; y todos tenemos que lidiar con esta voz interior que quiz\u00e1 puede callar durante mucho tiempo, pero un d\u00eda se despierta y grita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hermanos y hermanas, sabemos que Dios responder\u00e1. No hay orante en el Libro de los Salmos que levante su lamento y no sea escuchado. Dios responde siempre: hoy, ma\u00f1ana, pero siempre responde, de una manera u otra. Siempre responde. La Biblia lo repite infinidad de veces: Dios escucha el grito de quien lo invoca. Tambi\u00e9n nuestras peticiones tartamudeadas, las que quedan en el fondo del coraz\u00f3n, que tenemos tambi\u00e9n verg\u00fcenza de expresar, el Padre las&nbsp; escucha y quiere donarnos el Esp\u00edritu Santo, que anima toda oraci\u00f3n y lo transforma todo. Es cuesti\u00f3n de paciencia, siempre, de soportar la espera. Ahora estamos en tiempo de Adviento, un tiempo t\u00edpicamente de espera para la Navidad. Nosotros estamos en espera. Esto se ve bien. Pero tambi\u00e9n toda nuestra vida est\u00e1 en espera. Y la oraci\u00f3n est\u00e1 en espera siempre, porque sabemos que el Se\u00f1or responder\u00e1. Incluso la muerte tiembla cuando un cristiano reza, porque sabe que todo orante tiene un aliado m\u00e1s fuerte que ella: el Se\u00f1or Resucitado. La muerte ya ha sido derrotada en Cristo, y vendr\u00e1 el d\u00eda en el que todo ser\u00e1 definitivo, y ella ya no se burlar\u00e1 m\u00e1s de nuestra vida y de nuestra felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aprendamos a estar en la espera del Se\u00f1or. El Se\u00f1or viene a visitarnos, no solo en estas fiestas grandes \u2014 la Navidad, la Pascua \u2014, sino que el Se\u00f1or nos visita cada d\u00eda en la intimidad de nuestro coraz\u00f3n si nosotros estamos a la espera. Y muchas veces no nos damos cuenta de que el Se\u00f1or est\u00e1 cerca, que llama a nuestra puerta y lo dejamos pasar. \u201cTengo miedo de Dios cuando pasa; tengo miedo de que pase y yo no me d\u00e9 cuenta\u201d, dec\u00eda san Agust\u00edn. Y el Se\u00f1or pasa, el Se\u00f1or viene, el Se\u00f1or llama. Pero si t\u00fa tienes los o\u00eddos llenos de otros ruidos, no escuchar\u00e1s la llamada del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hermanos y hermanas, estar en espera: \u00a1esta es la oraci\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Lectura Espiritual Catequesis del Papa Francisco. La oraci\u00f3n de s\u00faplica Continuamos con nuestras reflexiones sobre la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n cristiana es plenamente humana \u2014nosotros rezamos como personas humanas, como lo que somos\u2014, incluye la alabanza y la s\u00faplica. 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