{"id":23681,"date":"2024-10-25T17:23:02","date_gmt":"2024-10-25T15:23:02","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=23681"},"modified":"2024-10-25T17:27:48","modified_gmt":"2024-10-25T15:27:48","slug":"domingo-xxx-tiempo-ordinario-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-xxx-tiempo-ordinario-b\/","title":{"rendered":"DOMINGO XXX tiempo ordinario \/ B"},"content":{"rendered":"\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 30.5557%;height: 235px\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 39px\">\n<td style=\"width: 39.9999%;text-align: center;height: 10px\">\n<div id=\"attachment_23672\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-23672\" class=\"wp-image-23672\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_30_B_24_i.jpg\" alt=\"\" width=\"310\" height=\"219\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_30_B_24_i.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_30_B_24_i-300x212.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_30_B_24_i-768x542.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_30_B_24_i-560x396.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 310px) 100vw, 310px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-23672\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\n<\/td>\n<td style=\"width: 60.0001%;height: 10px;text-align: center\">\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 211px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/13810\/2\/hd3894.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"211\" height=\"124\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abEl nacimiento y el tr\u00e1nsito\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/19w9UBAPGV8?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Solo con fe - 30\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario , Ciclo B\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Mn01Nh3mEfs?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"608\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/amadeu_241027.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-23676\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/amadeu_241027.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/amadeu_241027-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/amadeu_241027-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/amadeu_241027-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr \/>\n<h3>Lectura Espiritual<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Catequesis 17: <em>La oraci\u00f3n de bendici\u00f3n<\/em><br \/><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy nos detenemos en una dimensi\u00f3n esencial de la oraci\u00f3n: la bendici\u00f3n. Continuamos las reflexiones sobre la oraci\u00f3n. En las narraciones de la creaci\u00f3n (cfr. <em>Gen<\/em> 1-2) Dios continuamente bendice la vida, siempre. Bendice a los animales (1,22), bendice al hombre y a la mujer (1,28), finalmente bendice el s\u00e1bado, d\u00eda de reposo y del disfrute de toda la creaci\u00f3n (2,3). Es Dios que bendice. En las primeras p\u00e1ginas de la Biblia es un continuo repetirse de bendiciones. Dios bendice, pero tambi\u00e9n los hombres bendicen, y pronto se descubre que la bendici\u00f3n posee una fuerza especial, que acompa\u00f1a para toda la vida a quien la recibe, y dispone el coraz\u00f3n del hombre a dejarse cambiar por Dios (Conc. Ecum. Vat. II, Const. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\"><em>Sacrosanctum Concilium<\/em><\/a>, 61).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al principio del mundo est\u00e1 Dios que \u201cdice-bien\u201d, bien-dice, dice-bien. \u00c9l ve que cada obra de sus manos es buena y bella, y cuando llega al hombre, y la creaci\u00f3n se realiza, reconoce que \u00abestaba muy bien\u00bb (<em>Gen<\/em> 1,31). Poco despu\u00e9s, esa belleza que Dios ha impreso en su obra se alterar\u00e1, y el ser humano se convertir\u00e1 en una criatura degenerada, capaz de difundir el mal y la muerte por el mundo; pero nada podr\u00e1 cancelar nunca la primera huella de Dios, una huella de bondad que Dios ha puesto en el mundo, en la naturaleza humana, en todos nosotros: la capacidad de bendecir y el hecho de ser bendecidos. Dios no se ha equivocado con la creaci\u00f3n y tampoco con la creaci\u00f3n del hombre. La <em>esperanza del mundo<\/em> reside completamente <em>en la bendici\u00f3n de Dios<\/em>: \u00c9l sigue <em>queri\u00e9ndonos<\/em>, \u00c9l el primero, como dice el poeta P\u00e9guy<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20201202_udienza-generale.html#_ftn1\">[1]<\/a>, sigue esperando nuestro bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La gran bendici\u00f3n de Dios es Jesucristo, es el gran don de Dios, su Hijo. Es una bendici\u00f3n para toda la humanidad, es una bendici\u00f3n que nos ha salvado a todos. \u00c9l es la Palabra eterna con la que el Padre nos ha bendecido \u00absiendo nosotros todav\u00eda pecadores\u00bb (<em>Rm<\/em> 5,8) dice san Pablo: Palabra hecha carne y ofrecida por nosotros en la cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Pablo proclama con emoci\u00f3n el plan de amor de Dios y dice as\u00ed: \u00abBendito sea el Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en \u00e9l antes de la fundaci\u00f3n del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligi\u00e9ndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, seg\u00fan el benepl\u00e1cito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agraci\u00f3 en el Amado\u00bb (<em>Ef<\/em> 1,3-6). No hay pecado que pueda cancelar completamente la imagen del Cristo presente en cada uno de nosotros. Ning\u00fan pecado puede cancelar esa imagen que Dios nos ha dado a nosotros. La imagen de Cristo. Puede desfigurarla, pero no puede quitarla de la misericordia de Dios. Un pecador puede permanecer en sus errores durante mucho tiempo, pero Dios es paciente hasta el \u00faltimo instante, esperando que al final ese coraz\u00f3n se abra y cambie. Dios es como un buen padre y como una buena madre, tambi\u00e9n \u00c9l es una buena madre: nunca dejan de amar a su hijo, por mucho que se equivoque, siempre. Me viene a la mente las muchas veces que he visto a la gente hacer fila para entrar en la c\u00e1rcel. Muchas madres en fila para entrar y ver a su hijo preso: no dejan de amar al hijo y ellas saben que la gente que pasa en el autob\u00fas dice \u201cAh, esa es la madre del preso\u201d. Y sin embargo no tienen verg\u00fcenza por esto, o mejor, tienen verg\u00fcenza pero van adelante, porque es m\u00e1s importante el hijo que la verg\u00fcenza. As\u00ed nosotros para Dios somos m\u00e1s importantes que todos los pecados que nosotros podamos hacer, porque \u00c9l es padre, es madre, es amor puro, \u00c9l nos ha bendecido para siempre. Y no dejar\u00e1 nunca de bendecirnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una experiencia intensa es la de leer estos textos b\u00edblicos de bendici\u00f3n en una prisi\u00f3n, o en un centro de desintoxicaci\u00f3n. Hacer sentir a esas personas que permanecen bendecidas no obstante sus graves errores, que el Padre celeste sigue queriendo su bien y esperando que se abran finalmente al bien. Si incluso sus parientes m\u00e1s cercanos les han abandonado, porque ya les juzgan como irrecuperables, para Dios son siempre hijos. Dios no puede cancelar en nosotros la imagen de hijo, cada uno de nosotros es hijo, es hija. A veces ocurren milagros: hombres y mujeres que renacen.\u00a0 Porque encuentran esta bendici\u00f3n que les ha ungido como hijos. Porque la gracia de Dios cambia la vida: nos toma como somos, pero no nos deja nunca como somos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pensemos en lo que hizo Jes\u00fas con Zaqueo (cfr. <em>Lc <\/em>19,1-10), por ejemplo. Todos ve\u00edan en \u00e9l el mal; Jes\u00fas sin embargo ve un destello de bien, y de ah\u00ed, de su curiosidad por ver a Jes\u00fas, hace pasar la misericordia que salva. As\u00ed cambi\u00f3 primero el coraz\u00f3n y despu\u00e9s la vida de Zaqueo. En las personas marginadas y rechazadas, Jes\u00fas ve\u00eda la indeleble bendici\u00f3n del Padre. Zaqueo es un pecador p\u00fablico, ha hecho muchas cosas malas, pero Jes\u00fas ve\u00eda ese signo indeleble de la bendici\u00f3n del Padre y de ah\u00ed su compasi\u00f3n. Esa frase que se repite tanto en el Evangelio, \u201ctuvo compasi\u00f3n\u201d,\u00a0 y esa compasi\u00f3n lo lleva a ayudarlo y cambiarle el coraz\u00f3n. Es m\u00e1s, lleg\u00f3 a identificarse a s\u00ed mismo con cada persona necesitada (cfr. <em>Mt<\/em> 25,31-46). En el pasaje del \u201cprotocolo\u201d final sobre el cual todos nosotros seremos juzgados, Mateo 25, Jes\u00fas dice: \u201cYo estaba hambriento, yo estaba desnudo, yo estaba en la c\u00e1rcel, yo estaba en el hospital, yo estaba ah\u00ed\u2026\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ante la bendici\u00f3n de Dios, tambi\u00e9n nosotros respondemos bendiciendo \u2014Dios nos ha ense\u00f1ado a bendecir y nosotros debemos bendecir\u2014: es la oraci\u00f3n de alabanza, de adoraci\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias. El <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\"><em>Catecismo<\/em><\/a> escribe: \u00abLa oraci\u00f3n de bendici\u00f3n es la respuesta del hombre a los dones de Dios: porque Dios bendice, el coraz\u00f3n del hombre puede bendecir a su vez a Aquel que es la fuente de toda bendici\u00f3n\u00bb (n. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1a3_sp.html#I La bendici\u00f3n y la adoraci\u00f3n\">2626<\/a>). La oraci\u00f3n es alegr\u00eda y reconocimiento. Dios no ha esperado que nos convirti\u00e9ramos para comenzar a amarnos, sino que nos ha amado primero, cuando todav\u00eda est\u00e1bamos en el pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No podemos solo bendecir a este Dios que nos bendice, debemos bendecir todo en \u00c9l, toda la gente, bendecir a Dios y bendecir a los hermanos, bendecir el mundo: esta es la ra\u00edz de la mansedumbre cristiana, la capacidad de sentirse bendecidos y la capacidad de bendecir. Si todos nosotros hici\u00e9ramos as\u00ed, seguramente no existir\u00edan las guerras. Este mundo necesita bendici\u00f3n y nosotros podemos dar la bendici\u00f3n y recibir la bendici\u00f3n. El Padre nos ama. Y a nosotros nos queda tan solo la alegr\u00eda de bendecirlo y la alegr\u00eda de darle gracias, y de aprender de \u00c9l a no maldecir, sino bendecir.\u00a0 Y aqu\u00ed solamente una palabra para la gente que est\u00e1 acostumbrada a maldecir, la gente que tiene siempre en la boca, tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n, una palabra fea, una maldici\u00f3n. Cada uno de nosotros puede pensar: \u00bfyo tengo esta costumbre de maldecir as\u00ed? Y pedir al Se\u00f1or la gracia de cambiar esta costumbre para que nosotros tengamos un coraz\u00f3n bendecido y de un coraz\u00f3n bendecido no puede salir una maldici\u00f3n. Que el Se\u00f1or nos ense\u00f1e a no maldecir nunca sino a bendecir.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Francisco<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Lectura Espiritual Catequesis 17: La oraci\u00f3n de bendici\u00f3n Hoy nos detenemos en una dimensi\u00f3n esencial de la oraci\u00f3n: la bendici\u00f3n. Continuamos las reflexiones sobre la oraci\u00f3n. En las narraciones de la creaci\u00f3n (cfr. Gen 1-2) Dios continuamente bendice la vida, siempre. 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