{"id":23620,"date":"2024-10-11T16:36:17","date_gmt":"2024-10-11T14:36:17","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=23620"},"modified":"2024-10-11T16:36:20","modified_gmt":"2024-10-11T14:36:20","slug":"domingo-xxviii-tiempo-ordinario-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-xxviii-tiempo-ordinario-b\/","title":{"rendered":"DOMINGO XXVIII tiempo ordinario \/ B"},"content":{"rendered":"\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%;height: 10px\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 39px\">\n<td style=\"width: 39.9999%;text-align: center;height: 10px\">\n<div id=\"attachment_23612\" style=\"width: 321px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-23612\" class=\"wp-image-23612\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_28_B_24_i.jpg\" alt=\"\" width=\"321\" height=\"227\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_28_B_24_i.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_28_B_24_i-300x212.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_28_B_24_i-768x542.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/10\/O_28_B_24_i-560x396.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-23612\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\n<\/td>\n<td style=\"width: 60.0001%;height: 10px;text-align: center\">\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 196px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/13803\/1\/hd3892.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542 \" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg\" alt=\"\" width=\"196\" height=\"115\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 196px) 100vw, 196px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abEl helado de Marcel\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/X346UG0Nwq8?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; 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La Virgen rezaba. Cuando el mundo todav\u00eda la ignora, cuando es una sencilla joven prometida con un hombre de la casa de David, Mar\u00eda reza. Podemos imaginar a la joven de Nazaret recogida en silencio, en continuo di\u00e1logo con Dios, que pronto le encomendar\u00eda su misi\u00f3n. Ella est\u00e1 ya llena de gracia e inmaculada desde la concepci\u00f3n, pero todav\u00eda no sabe nada de su sorprendente y extraordinaria vocaci\u00f3n y del mar tempestuoso que tendr\u00e1 que navegar. Algo es seguro: Mar\u00eda pertenece al gran grupo de los humildes de coraz\u00f3n a quienes los historiadores oficiales no incluyen en sus libros, pero con quienes Dios ha preparado la venida de su Hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda no dirige aut\u00f3nomamente su vida: espera que Dios tome las riendas de su camino y la gu\u00ede donde \u00c9l quiere. Es d\u00f3cil, y con su disponibilidad predispone los grandes eventos que involucran a Dios en el mundo. El <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1a2_sp.html\"><em>Catecismo<\/em><\/a> nos recuerda su presencia constante y atenta en el designio amoroso del Padre y a lo largo de la vida de Jes\u00fas (cfr. <em>CCE<\/em>, 2617-2618).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda est\u00e1 en oraci\u00f3n, cuando el arc\u00e1ngel Gabriel viene a traerle el anuncio a Nazaret. Su \u201che aqu\u00ed\u201d, peque\u00f1o e inmenso, que en ese momento hace saltar de alegr\u00eda a toda la creaci\u00f3n, ha estado precedido en la historia de la salvaci\u00f3n de muchos otros \u201che aqu\u00ed\u201d, de muchas obediencias confiadas, de muchas disponibilidades a la voluntad de Dios. No hay mejor forma de rezar que ponerse como Mar\u00eda en una actitud de apertura, de coraz\u00f3n abierto a Dios: \u201cSe\u00f1or, lo que T\u00fa quieras, cuando T\u00fa quieras y como T\u00fa quieras\u201d. Es decir, el coraz\u00f3n abierto a la voluntad de Dios. Y Dios siempre responde. \u00a1Cu\u00e1ntos creyentes viven as\u00ed su oraci\u00f3n! Los que son m\u00e1s humildes de coraz\u00f3n, rezan as\u00ed: con la humildad esencial, digamos as\u00ed; con humildad sencilla: \u201cSe\u00f1or, lo que T\u00fa quieras, cuando T\u00fa quieras y como T\u00fa quieras\u201d. Y estos rezan as\u00ed, no enfad\u00e1ndose porque los d\u00edas est\u00e1n llenos de problemas, sino yendo al encuentro de la realidad y sabiendo que en el amor humilde, en el amor ofrecido en cada situaci\u00f3n, nos convertimos en instrumentos de la gracia de Dios. Se\u00f1or, lo que T\u00fa quieras, cuando T\u00fa quieras y como T\u00fa quieras. Una oraci\u00f3n sencilla, pero es poner nuestra vida en manos del Se\u00f1or: que sea \u00c9l quien nos gu\u00ede. Todos podemos rezar as\u00ed, casi sin palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La oraci\u00f3n sabe calmar la inquietud: pero, nosotros somos inquietos, siempre queremos las cosas antes de pedirlas y las queremos en seguida. Esta inquietud nos hace da\u00f1o, y la oraci\u00f3n sabe calmar la inquietud, sabe transformarla en disponibilidad. Cuando estoy inquieto, rezo y la oraci\u00f3n me abre el coraz\u00f3n y me vuelve disponible a la voluntad de Dios. La Virgen Mar\u00eda, en esos pocos instantes de la Anunciaci\u00f3n, ha sabido rechazar el miedo, aun presagiando que su \u201cs\u00ed\u201d le dar\u00eda pruebas muy duras. Si en la oraci\u00f3n comprendemos que cada d\u00eda donado por Dios es una llamada, entonces agrandamos el coraz\u00f3n y acogemos todo. Se aprende a decir: \u201cLo que T\u00fa quieras, Se\u00f1or. Prom\u00e9teme solo que estar\u00e1s presente en cada paso de mi camino\u201d. Esto es lo importante: pedir al Se\u00f1or su presencia en cada paso de nuestro camino: que no nos deje solos, que no nos abandone en la tentaci\u00f3n, que no nos abandone en los momentos dif\u00edciles. Ese final del Padre Nuestro es as\u00ed: la gracia que Jes\u00fas mismo nos ha ense\u00f1ado a pedir al Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mar\u00eda acompa\u00f1a en oraci\u00f3n toda la vida de Jes\u00fas, hasta la muerte y la resurrecci\u00f3n; y al final contin\u00faa, y acompa\u00f1a los primeros pasos de la Iglesia naciente (cfr. <em>Hch <\/em>1,14). Mar\u00eda reza con los disc\u00edpulos que han atravesado el esc\u00e1ndalo de la cruz. Reza con Pedro, que ha cedido al miedo y ha llorado por el arrepentimiento. Mar\u00eda est\u00e1 ah\u00ed, con los disc\u00edpulos, en medio de los hombres y las mujeres que su Hijo ha llamado a formar su Comunidad. \u00a1Mar\u00eda no hace el sacerdote entre ellos, no! Es la Madre de Jes\u00fas que reza con ellos, en comunidad, como una de la comunidad. Reza con ellos y reza por ellos. Y, nuevamente, su oraci\u00f3n precede el futuro que est\u00e1 por cumplirse: por obra del Esp\u00edritu Santo se ha convertido en Madre de Dios, y por obra del Esp\u00edritu Santo, se convierte en Madre de la Iglesia. Rezando con la Iglesia naciente se convierte en Madre de la Iglesia, acompa\u00f1a a los disc\u00edpulos en los primeros pasos de la Iglesia en la oraci\u00f3n, esperando al Esp\u00edritu Santo. En silencio, siempre en silencio. La oraci\u00f3n de Mar\u00eda es silenciosa. El Evangelio nos cuenta solamente una oraci\u00f3n de Mar\u00eda: en Can\u00e1, cuando pide a su Hijo, para esa pobre gente, que va a quedar mal en la fiesta. Pero, imaginemos: \u00a1hacer una fiesta de boda y terminarla con leche porque no hab\u00eda vino! \u00a1Eso es quedar mal! Y Ella, reza y pide al Hijo que resuelva ese problema. La presencia de Mar\u00eda es por s\u00ed misma oraci\u00f3n, y su presencia entre los disc\u00edpulos en el Cen\u00e1culo, esperando el Esp\u00edritu Santo, est\u00e1 en oraci\u00f3n. As\u00ed Mar\u00eda da a luz a la Iglesia, es Madre de la Iglesia. El Catecismo explica: \u00abEn la fe de su humilde esclava, el don de Dios encuentra la acogida que esperaba desde el comienzo de los tiempos\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1a2_sp.html\"><em>CCE<\/em><\/a>, 2617).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la Virgen Mar\u00eda, la natural intuici\u00f3n femenina es exaltada por su singular uni\u00f3n con Dios en la oraci\u00f3n. Por esto, leyendo el Evangelio, notamos que algunas veces parece que ella desaparece, para despu\u00e9s volver a aflorar en los momentos cruciales: Mar\u00eda est\u00e1 abierta a la voz de Dios que gu\u00eda su coraz\u00f3n, que gu\u00eda sus pasos all\u00ed donde hay necesidad de su presencia. Presencia silenciosa de madre y de disc\u00edpula. Mar\u00eda est\u00e1 presente porque es Madre, pero tambi\u00e9n est\u00e1 presente porque es la primera disc\u00edpula, la que ha aprendido mejor las cosas de Jes\u00fas. Mar\u00eda nunca dice: \u201cVenid, yo resolver\u00e9 las cosas\u201d. Sino que dice: \u201cHaced lo que \u00c9l os diga\u201d, siempre se\u00f1alando con el dedo a Jes\u00fas. Esta actitud es t\u00edpica del disc\u00edpulo, y ella es la primera disc\u00edpula: reza como Madre y reza como disc\u00edpula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abMar\u00eda, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su coraz\u00f3n\u00bb (<em>Lc<\/em> 2,19). As\u00ed el evangelista Lucas retrata a la Madre del Se\u00f1or en el Evangelio de la infancia.&nbsp; Todo lo que pasa a su alrededor termina teniendo un reflejo en lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n: los d\u00edas llenos de alegr\u00eda, como los momentos m\u00e1s oscuros, cuando tambi\u00e9n a ella le cuesta comprender por qu\u00e9 camino debe pasar la Redenci\u00f3n. Todo termina en su coraz\u00f3n, para que pase la criba de la oraci\u00f3n y sea transfigurado por ella. Ya sean los regalos de los Magos, o la huida en Egipto, hasta ese tremendo viernes de pasi\u00f3n: la Madre guarda todo y lo lleva a su di\u00e1logo con Dios. Algunos han comparado el coraz\u00f3n de Mar\u00eda con una perla de esplendor incomparable, formada y suavizada por la paciente acogida de la voluntad de Dios a trav\u00e9s de los misterios de Jes\u00fas meditados en la oraci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 bonito si nosotros tambi\u00e9n podemos parecernos un poco a nuestra Madre! Con el coraz\u00f3n abierto a la Palabra de Dios, con el coraz\u00f3n silencioso, con el coraz\u00f3n obediente, con el coraz\u00f3n que sabe recibir la Palabra de Dios y la deja crecer con una semilla del bien de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Francisco<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Lectura Espiritual Catequesis: 15. La Virgen Mar\u00eda, mujer de oraci\u00f3n En nuestro camino de catequesis sobre la oraci\u00f3n, hoy encontramos a la Virgen Mar\u00eda, como mujer orante. La Virgen rezaba. 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