{"id":23392,"date":"2024-09-06T23:56:15","date_gmt":"2024-09-06T21:56:15","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=23392"},"modified":"2024-09-06T23:56:18","modified_gmt":"2024-09-06T21:56:18","slug":"natividad-de-la-bienaventurada-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/natividad-de-la-bienaventurada-virgen-maria\/","title":{"rendered":"Natividad de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%;height: 10px\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 39px\">\n<td style=\"width: 39.9999%;text-align: center;height: 10px\">\n<div id=\"attachment_23386\" style=\"width: 269px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-23386\" class=\"wp-image-23386\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/Naixement_Maria.jpg\" alt=\"\" width=\"269\" height=\"216\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/Naixement_Maria.jpg 566w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/Naixement_Maria-300x241.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/Naixement_Maria-560x449.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 269px) 100vw, 269px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-23386\" class=\"wp-caption-text\">Llegir la Paraula de D\u00e9u<\/p><\/div>\n<\/td>\n<td style=\"width: 60.0001%;height: 10px;text-align: center\">\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 204px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/13786\/1\/fd3887.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"120\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abLa Madre de cada d\u00eda\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/uObwgTKzvHs?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Decisiones - 23\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/gfYGPIaHjMk?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"608\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/amadeu_240908.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-23389\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/amadeu_240908.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/amadeu_240908-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/amadeu_240908-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/09\/amadeu_240908-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h3>Lectura Espiritual<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Catequesis: 10. La oraci\u00f3n con los salmos, 1<br><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Leyendo la Biblia nos encontramos continuamente con oraciones de distinto tipo. Pero encontramos tambi\u00e9n un libro compuesto solo de oraciones, libro que se ha convertido en patria, lugar de entrenamiento y casa de innumerables orantes. Se trata del <em>Libro de los Salmos. <\/em>Son 150 salmos para rezar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Forma parte de los libros sapienciales, porque comunica el \u201csaber rezar\u201d a trav\u00e9s de la experiencia del di\u00e1logo con Dios. En los salmos encontramos todos los sentimientos humanos: las alegr\u00edas, los dolores, las dudas, las esperanzas, las amarguras que colorean nuestra vida. El <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\"><em>Catecismo<\/em><\/a> afirma que cada salmo \u00abes de una sobriedad tal que verdaderamente pueden orar con \u00e9l los hombres de toda condici\u00f3n y de todo tiempo\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1a1_sp.html#ART\u00cdCULO 1 EN EL ANTIGUO TESTAMENTO\"><em>CIC<\/em><\/a>, 2588). Leyendo y releyendo los salmos, nosotros aprendemos el lenguaje de la oraci\u00f3n. Dios Padre, de hecho, con su Esp\u00edritu los ha inspirado en el coraz\u00f3n del rey David y de otros orantes, para ense\u00f1ar a cada hombre y mujer c\u00f3mo alabarle, c\u00f3mo darle gracias y suplicarle, c\u00f3mo invocarle en la alegr\u00eda y en el dolor, c\u00f3mo contar las maravillas de sus obras y de su Ley. En s\u00edntesis, los salmos son la palabra de Dios que nosotros humanos usamos para hablar con \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este libro no encontramos personas et\u00e9reas, personas abstractas, gente que confunde la oraci\u00f3n con la experiencia est\u00e9tica o alienante. Los salmos no son textos nacidos en la mesa; son invocaciones, a menudo dram\u00e1ticas, que&nbsp;brotan de la vida de la existencia. Para rezarles basta ser lo que somos. No tenemos que olvidar que para rezar bien tenemos que rezar, as\u00ed como somos, no maquillados. No hay que maquillar el alma para rezar. \u201cSe\u00f1or, yo soy as\u00ed\u201d, e ir delante del Se\u00f1or como somos, con las cosas bonitas y tambi\u00e9n con las cosas feas que nadie conoce, pero nosotros, dentro, conocemos. En los salmos escuchamos las voces de orantes de carne y hueso, cuya vida, como la de todos, est\u00e1 plagada de problemas, de fatigas, de incertidumbres. El salmista no responde de forma radical a este sufrimiento: sabe que pertenece a la vida. Sin embargo, en los salmos el sufrimiento se transforma en <em>pregunta. <\/em>Del sufrir al preguntar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y entre las muchas preguntas, hay una que permanece suspendida, como un grito incesante que atraviesa todo el libro de lado a lado. Una pregunta, que nosotros la repetimos muchas veces: \u201c<em>\u00bfHasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or? \u00bfHasta cu\u00e1ndo?<\/em>\u201d. Cada dolor reclama una liberaci\u00f3n, cada l\u00e1grima invoca un consuelo, cada herida espera una curaci\u00f3n, cada calumnia una sentencia absolutoria. \u201c\u00bfHasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or, debo sufrir esto? \u00a1Esc\u00fachame, Se\u00f1or!\u201d: cu\u00e1ntas veces nosotros hemos rezado as\u00ed, con \u201c\u00bfhasta cu\u00e1ndo?\u201d, \u00a1basta Se\u00f1or!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Planteando continuamente preguntas de este tipo, los salmos nos ense\u00f1an a no volvernos adictos al dolor, y nos recuerdan que la vida no es salvada si no es sanada. La existencia del hombre es un soplo, su historia es fugaz, pero el orante sabe que es valioso a los ojos de Dios, por eso <em>tiene sentido gritar. <\/em>Y esto es importante. Cuando nosotros rezamos, lo hacemos porque sabemos que somos valiosos a los ojos de Dios. Es la gracia del Esp\u00edritu Santo que, desde dentro, nos suscita esta conciencia: de ser valiosos a los ojos de Dios. Y por esto se nos induce a orar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La oraci\u00f3n de los salmos es el testimonio de este grito: un grito m\u00faltiple, porque en la vida el dolor asume mil formas, y toma el nombre de enfermedad, odio, guerra, persecuci\u00f3n, desconfianza\u2026 Hasta el \u201cesc\u00e1ndalo\u201d supremo, el de la muerte. La muerte aparece en el Salterio como la m\u00e1s irracional enemiga del hombre: \u00bfqu\u00e9 delito merece un castigo tan cruel, que conlleva la aniquilaci\u00f3n y el final?&nbsp; El orante de los salmos pide a Dios intervenir donde todos los esfuerzos humanos son vanos. Por esto la oraci\u00f3n, ya en s\u00ed misma, es camino de salvaci\u00f3n e inicio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos sufren en este mundo: tanto quien cree en Dios, como quien lo rechaza. Pero en el Salterio el dolor se convierte en <em>relaci\u00f3n: <\/em>grito de ayuda que espera interceptar un o\u00eddo que escuche. No puede permanecer sin sentido, sin objetivo. Tampoco los dolores que sufrimos pueden ser solo casos espec\u00edficos de una ley universal: son siempre \u201cmis\u201d l\u00e1grimas. Pensad en esto: las l\u00e1grimas no son universales, son \u201cmis\u201d l\u00e1grimas. Cada uno tiene las propias. \u201cMis\u201d l\u00e1grimas y \u201cmi\u201d dolor me empujan a ir adelante con la oraci\u00f3n. Son \u201cmis\u201d l\u00e1grimas que nadie ha derramado nunca antes que yo. S\u00ed, muchos han llorado, muchos. Pero \u201cmis\u201d l\u00e1grimas son m\u00edas, \u201cmi\u201d dolor es m\u00edo, \u201cmi\u201d sufrimiento es m\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antes de entrar en el Aula, he visto a los padres del sacerdote de la di\u00f3cesis de Como que fue asesinado; precisamente fue asesinado en su servicio para ayudar. Las l\u00e1grimas de esos padres son \u201csus\u201d l\u00e1grimas y cada uno de ellos sabe cu\u00e1nto ha sufrido en el ver este hijo que ha dado la vida en el servicio de los pobres. Cuando queremos consolar a alguien, no encontramos las palabras. \u00bfPor qu\u00e9? Porque no podemos llegar a su dolor, porque \u201csu\u201d dolor es suyo, \u201csus\u201d l\u00e1grimas son suyas. Lo mismo es para nosotros: las l\u00e1grimas, \u201cmi\u201d dolor es m\u00edo, las l\u00e1grimas son \u201cm\u00edas\u201d y con estas l\u00e1grimas, con este dolor me dirijo al Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos los dolores de los hombres para Dios son sagrados. As\u00ed reza el orante del salmo 56: \u00abT\u00fa has anotado los pasos de mi destierro; recoge mis l\u00e1grimas en tu odre: \u00bfacaso no est\u00e1 todo registrado en tu Libro?\u00bb (v. 9). Delante de Dios no somos desconocidos, o n\u00fameros. Somos rostros y corazones, conocidos uno a uno, por nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los salmos, el creyente encuentra una respuesta. \u00c9l sabe que, incluso si todas las puertas humanas estuvieran cerradas, la puerta de Dios est\u00e1 abierta. Si incluso todo el mundo hubiera emitido un veredicto de condena, en Dios hay salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEl Se\u00f1or escucha\u201d: a veces en la oraci\u00f3n basta saber esto. Los problemas no siempre se resuelven. Quien reza no es un iluso: sabe que muchas cuestiones de la vida de aqu\u00ed abajo se quedan sin resolver, sin salida; el sufrimiento nos acompa\u00f1ar\u00e1 y, superada la batalla, habr\u00e1 otras que nos esperan. Pero, si somos escuchados, todo se vuelve m\u00e1s soportable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo peor que puede suceder es sufrir en el abandono, sin ser recordados. De esto nos salva la oraci\u00f3n. Porque puede suceder, y tambi\u00e9n a menudo, que no entendamos los dise\u00f1os de Dios. Pero nuestros gritos no se estancan aqu\u00ed abajo: suben hasta \u00c9l, que tiene coraz\u00f3n de Padre, y que llora \u00c9l mismo por cada hijo e hija que sufre y que muere. Os dir\u00e9 una cosa: a m\u00ed me ayuda, en los momentos duros, pensar en los llantos de Jes\u00fas, cuando llor\u00f3 mirando Jerusal\u00e9n, cuando llor\u00f3 delante de la tumba de L\u00e1zaro. Dios ha llorado por m\u00ed, Dios llora, llora por nuestros dolores. Porque Dios ha querido hacerse hombre \u2014dec\u00eda un escritor espiritual\u2014 para poder llorar. Pensar que Jes\u00fas llora conmigo en el dolor es un consuelo: nos ayuda a ir adelante. Si nos quedamos en la relaci\u00f3n con \u00c9l, la vida no nos ahorra los sufrimientos, pero se abre un gran horizonte de bien y se encamina hacia su realizaci\u00f3n. \u00c1nimo, adelante con la oraci\u00f3n. Jes\u00fas siempre est\u00e1 junto a nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Francisco<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Lectura Espiritual Catequesis: 10. La oraci\u00f3n con los salmos, 1 Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas! Leyendo la Biblia nos encontramos continuamente con oraciones de distinto tipo. 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