{"id":23335,"date":"2024-08-30T21:22:04","date_gmt":"2024-08-30T19:22:04","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=23335"},"modified":"2024-08-30T21:22:58","modified_gmt":"2024-08-30T19:22:58","slug":"domingo-xxii-tiempo-ordinario-b-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-xxii-tiempo-ordinario-b-2024\/","title":{"rendered":"DOMINGO XXII tiempo ordinario \/ B \/ 2024"},"content":{"rendered":"\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%;height: 10px\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 39px\">\n<td style=\"width: 39.9999%;text-align: center;height: 10px\">\n<div id=\"attachment_23326\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-23326\" class=\"wp-image-23326 size-medium\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/Imagen1-1-300x265.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"265\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/Imagen1-1-300x265.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/Imagen1-1-560x494.jpg 560w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/Imagen1-1.jpg 638w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-23326\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\n<\/td>\n<td style=\"width: 60.0001%;height: 10px;text-align: center\">\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 212px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/fd3886.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"212\" height=\"124\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abSeis propuestas\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ji7c7fxeCm4?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"608\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/amadeu_240901.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-23331\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/amadeu_240901.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/amadeu_240901-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/amadeu_240901-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/08\/amadeu_240901-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h3>Lectura Espiritual<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Catequesis: 9. La oraci\u00f3n de El\u00edas<br><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Retomamos hoy las catequesis sobre la oraci\u00f3n, que interrumpimos para hacer las catequesis sobre el cuidado de la creaci\u00f3n y ahora retomamos; y encontramos a uno de los personajes m\u00e1s interesantes de toda la Sagrada Escritura: el profeta El\u00edas. \u00c9l va m\u00e1s all\u00e1 de los confines de su \u00e9poca y podemos vislumbrar su presencia tambi\u00e9n en algunos episodios del Evangelio. Aparece junto a Jes\u00fas, junto a Mois\u00e9s, en el momento de la Transfiguraci\u00f3n (cfr. <em>Mt<\/em> 17, 3). Jes\u00fas mismo se refiere a su figura para acreditar el testimonio de Juan el Bautista (cfr. <em>Mt<\/em> 17, 10-13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la Biblia, El\u00edas aparece de repente, de forma misteriosa, procedente de un peque\u00f1o pueblo completamente marginal (cfr. <em>1 Re<\/em> 17, 1); y al final saldr\u00e1 de escena, bajo los ojos del disc\u00edpulo Eliseo, en un carro de fuego que lo sube al cielo (cfr. <em>2 Re<\/em> 2, 11-12). Es por tanto un hombre sin un origen preciso, y sobre todo sin un final, secuestrado en el cielo: por esto su regreso era esperado antes del advenimiento del Mes\u00edas, como un precursor. As\u00ed se esperaba el regreso de El\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Escritura nos presenta a El\u00edas como un hombre de fe cristalina: en su mismo nombre, que podr\u00eda significar \u201cYahveh es Dios\u201d, est\u00e1 encerrado el secreto de su misi\u00f3n. Ser\u00e1 as\u00ed durante toda la vida: hombre recto, incapaz de acuerdos mezquinos. Su s\u00edmbolo es el fuego, imagen del poder purificador de Dios. \u00c9l primero ser\u00e1 sometido a dura prueba, y permanecer\u00e1 fiel. Es el ejemplo de todas las personas de fe que conocen tentaciones y sufrimientos, pero no fallan al ideal por el que nacieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La oraci\u00f3n es la savia que alimenta constantemente su existencia. Por esto es uno de los personajes m\u00e1s queridos por la tradici\u00f3n mon\u00e1stica, tanto que algunos lo han elegido como padre espiritual de la vida consagrada a Dios. El\u00edas es el hombre de Dios, que se erige como defensor del primado del Alt\u00edsimo. Sin embargo, \u00e9l tambi\u00e9n se ve obligado a lidiar con sus propias fragilidades. Es dif\u00edcil decir qu\u00e9 experiencias fueron m\u00e1s \u00fatiles: si la derrota de los falsos profetas en el monte Carmelo (cfr. <em>1 Re<\/em> 18, 20-40), o el desconcierto en el que se da cuenta que \u201cno soy mejor que mis padres\u201d (cfr. <em>1 Re<\/em> 19, 4). En el alma de quien reza, el sentido de la propia debilidad es m\u00e1s valioso que los momentos de exaltaci\u00f3n, cuando parece que la vida es una cabalgata de victorias y \u00e9xitos. En la oraci\u00f3n sucede siempre esto: momentos de oraci\u00f3n que nosotros sentimos que nos levantan, tambi\u00e9n de entusiasmo, y momentos de oraci\u00f3n de dolor, de aridez, de pruebas. La oraci\u00f3n es as\u00ed: dejarse llevar por Dios y dejarse tambi\u00e9n golpear por situaciones malas y tentaciones. Esta es una realidad que se encuentra en muchas otras vocaciones b\u00edblicas, tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento, pensemos por ejemplo en San Pedro y San Pablo. Tambi\u00e9n su vida era as\u00ed: momentos de j\u00fabilo y momentos de abatimiento, de sufrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El\u00edas es el hombre de vida contemplativa y, al mismo tiempo, de vida activa, preocupado por los acontecimientos de su \u00e9poca, capaz de arremeter contra el rey y la reina, despu\u00e9s de que hab\u00edan hecho asesinar a Nabot para apoderarse de su vi\u00f1a (cfr. <em>1 Re<\/em> 21, 1-24). Cu\u00e1nta necesidad tenemos de creyentes, de cristianos celantes, que act\u00faen delante de personas que tienen responsabilidad de direcci\u00f3n con la valent\u00eda de El\u00edas, para decir: \u201c\u00a1Esto no se hace! \u00a1Esto es un asesinato!\u201d Necesitamos el esp\u00edritu de El\u00edas. \u00c9l nos muestra que no debe existir dicotom\u00eda en la vida de quien reza: se est\u00e1 delante del Se\u00f1or y se va al encuentro de los hermanos a los que \u00c9l env\u00eda. La oraci\u00f3n no es un encerrarse con el Se\u00f1or para maquillarse el alma: no, esto no es oraci\u00f3n, esto es oraci\u00f3n fingida. La oraci\u00f3n es un encuentro con Dios y un dejarse enviar para servir a los hermanos. La prueba de la oraci\u00f3n es el amor concreto por el pr\u00f3jimo. Y viceversa: los creyentes act\u00faan en el mundo despu\u00e9s de estar primero en silencio y haber rezado; de lo contrario su acci\u00f3n es impulsiva, carece de discernimiento, es una carrera fren\u00e9tica sin meta. Los creyentes se comportan as\u00ed, hacen muchas injusticias, porque no han ido antes donde el Se\u00f1or a rezar, a discernir qu\u00e9 deben hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las p\u00e1ginas de la Biblia dejan suponer que tambi\u00e9n la fe de El\u00edas ha conocido un progreso: tambi\u00e9n \u00e9l ha crecido en la oraci\u00f3n, la ha refinado poco a poco. El rostro de Dios se ha hecho para \u00e9l m\u00e1s n\u00edtido durante el camino. Hasta alcanzar su culmen en esa experiencia extraordinaria, cuando Dios se manifiesta a El\u00edas en el monte (cfr. <em>1 Re<\/em> 19, 9-13). Se manifiesta no en la tormenta impetuosa, no en el terremoto o en el fuego devorador, sino en el \u00absusurro de una brisa suave\u00bb (v. 12). O mejor, una traducci\u00f3n que refleja bien esa experiencia: en un hilo de silencio sonoro. As\u00ed se manifiesta Dios a El\u00edas. Es con este signo humilde que Dios se comunica con El\u00edas, que en ese momento es un profeta fugitivo que ha perdido la paz. Dios viene al encuentro de un hombre cansado, un hombre que pensaba haber fracasado en todos los frentes, y con esa brisa suave, con ese hilo de silencio sonoro hace volver a su coraz\u00f3n la calma y la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta es la historia de El\u00edas, pero parece escrita para todos nosotros. Algunas noches podremos sentirnos in\u00fatiles y solos. Es entonces cuando la oraci\u00f3n vendr\u00e1 y llamar\u00e1 a la puerta de nuestro coraz\u00f3n. Un borde de la capa de El\u00edas podemos recogerlo todos nosotros, como ha recogido la mitad del manto su disc\u00edpulo Eliseo. E incluso si nos hubi\u00e9ramos equivocado en algo, o si nos sinti\u00e9ramos amenazados o asustados, volviendo delante de Dios con la oraci\u00f3n, volver\u00e1n como por milagro tambi\u00e9n la serenidad y la paz. Esto es lo que nos ense\u00f1a el ejemplo de El\u00edas.&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Francisco<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Lectura Espiritual Catequesis: 9. La oraci\u00f3n de El\u00edas Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas! 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