{"id":23035,"date":"2024-07-12T12:30:18","date_gmt":"2024-07-12T10:30:18","guid":{"rendered":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=23035"},"modified":"2024-07-12T12:30:20","modified_gmt":"2024-07-12T10:30:20","slug":"domingo-xv-tiempo-ordinario-b-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-xv-tiempo-ordinario-b-2024\/","title":{"rendered":"DOMINGO XV tiempo ordinario \/ B \/ 2024"},"content":{"rendered":"\n<table style=\"border-collapse: collapse;width: 100%;height: 10px\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 39px\">\n<td style=\"width: 39.9999%;text-align: center;height: 10px\">\n<div id=\"attachment_23027\" style=\"width: 244px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-23027\" class=\"wp-image-23027\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/de-dos-en-dos.jpg\" alt=\"\" width=\"244\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/de-dos-en-dos.jpg 651w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/de-dos-en-dos-244x300.jpg 244w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/de-dos-en-dos-560x688.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 244px) 100vw, 244px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-23027\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div>\n<\/td>\n<td style=\"width: 60.0001%;height: 10px;text-align: center\">\n<div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 213px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/13773\/1\/fd3879.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"213\" height=\"125\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abVaticano II (5): Los Decretos Conciliares\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/rEXm_-5aWnM?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"\u00c9l te env\u00eda a ti - 15\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/wknBIfxv41s?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h4>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"608\" src=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/amadeu_240714.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-23032\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/amadeu_240714.jpg 800w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/amadeu_240714-300x228.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/amadeu_240714-768x584.jpg 768w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2024\/07\/amadeu_240714-560x426.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr>\n<h3>Lectura Espiritual<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>Catequesis.&nbsp; <\/em>El misterio de la creaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Continuamos nuestra catequesis sobre la oraci\u00f3n, meditando sobre el <em>misterio de la Creaci\u00f3n<\/em>. La vida, el simple hecho de existir, abre el coraz\u00f3n del ser humano a la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La primera p\u00e1gina de la Biblia se parece a un gran himno de acci\u00f3n de gracias. El relato de la Creaci\u00f3n est\u00e1 ritmado por ritornelos donde se reafirma continuamente la bondad y la belleza de todo lo que existe. Dios, con su palabra, llama a la vida, y todas las cosas entran en la existencia. Con la palabra, separa la luz de las tinieblas, alterna el d\u00eda y la noche, intervala las estaciones, abre una paleta de colores con la variedad de las plantas y de los animales. En este bosque desbordante que r\u00e1pidamente derrota al caos, el hombre aparece en \u00faltimo lugar. Y esta aparici\u00f3n provoca un exceso de exultaci\u00f3n que amplifica la satisfacci\u00f3n y el gozo: \u00abVio Dios cuanto hab\u00eda hecho, y todo estaba muy bien\u00bb (<em>Gn<\/em> 1,31). Bueno, pero tambi\u00e9n bello: se ve la belleza de toda la Creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La belleza y el misterio de la Creaci\u00f3n generan en el coraz\u00f3n del hombre el primer movimiento que suscita la oraci\u00f3n (cf. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p4s1c1_sp.html\"><em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em><\/a>, 2566). As\u00ed dice el Salmo octavo que hemos escuchado al principio: \u00abAl ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que fijaste t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 es el hombre para que de \u00e9l te acuerdes, el hijo de Ad\u00e1n, para que de \u00e9l te cuides?\u00bb (vv. 4-5). El hombre orante contempla el misterio de la existencia a su alrededor, ve el cielo estrellado que lo cubre \u2014que los astrof\u00edsicos nos muestran hoy en d\u00eda en toda su inmensidad\u2014 y se pregunta qu\u00e9 dise\u00f1o de amor debe haber detr\u00e1s de una obra tan poderosa&#8230; Y, en esta inmensidad ilimitada \u00bfqu\u00e9 es el hombre? \u201cQu\u00e9 poco\u201d, dice otro salmo (cf. 89,48): un ser que nace, un ser que muere, una criatura fragil\u00edsima. Y, sin embargo, en todo el universo, el ser humano es la \u00fanica criatura consciente de tal profusi\u00f3n de belleza. Un ser peque\u00f1o que nace, muere, hoy est\u00e1 y ma\u00f1ana ya no, es el \u00fanico consciente de esta belleza. \u00a1Nosotros somos conscientes de esta belleza!.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La oraci\u00f3n del hombre est\u00e1 estrechamente ligada al sentimiento de <em>asombro<\/em>. La grandeza del hombre es infinitesimal cuando se compara con las dimensiones del universo. Sus conquistas m\u00e1s grandes parecen poca cosa&#8230; Pero el hombre no es nada. En la oraci\u00f3n, se afirma rotundamente un sentimiento de misericordia. Nada existe por casualidad: el secreto del universo reside en una mirada ben\u00e9vola que alguien cruza con nuestros ojos. El Salmo afirma que somos poco menos que un Dios, que estamos coronados de gloria y de esplendor (cf. 8,6). La relaci\u00f3n con Dios es la grandeza del hombre: su entronizaci\u00f3n. Por naturaleza no somos casi nada, peque\u00f1os, pero por vocaci\u00f3n, por llamada, \u00a1somos los hijos del gran Rey!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta es una experiencia que muchos de nosotros ha tenido. Si la trama de la vida, con todas sus amarguras, corre a veces el riesgo de ahogar en nosotros el don de la oraci\u00f3n, basta con contemplar un cielo estrellado, una puesta de sol, una flor&#8230;, para reavivar la chispa de la acci\u00f3n de gracias. Esta experiencia es quiz\u00e1s la base de la primera p\u00e1gina de la Biblia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando se escribi\u00f3 el gran relato b\u00edblico de la Creaci\u00f3n, el pueblo de Israel no estaba atravesando d\u00edas felices. Una potencia enemiga hab\u00eda ocupado su tierra; muchos hab\u00edan sido deportados, y se encontraban ahora esclavizados en Mesopotamia. No hab\u00eda patria, ni templo, ni vida social y religiosa, nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y sin embargo, partiendo precisamente de la gran historia de la Creaci\u00f3n, alguien comenz\u00f3 a encontrar motivos para dar gracias, para alabar a Dios por la existencia. La oraci\u00f3n es la primera fuerza de la esperanza. T\u00fa rezas y la esperanza crece, avanza. Yo dir\u00eda que la oraci\u00f3n abre la puerta a la esperanza. La esperanza est\u00e1 ah\u00ed, pero con mi oraci\u00f3n le abro la puerta. Porque los hombres de oraci\u00f3n custodian las verdades basilares; son los que repiten, primero a s\u00ed mismos y luego a todos los dem\u00e1s, que esta vida, a pesar de todas sus fatigas y pruebas, a pesar de sus d\u00edas dif\u00edciles, est\u00e1 llena de una gracia por la que maravillarse. Y como tal, siempre debe ser defendida y protegida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los hombres y las mujeres que rezan saben que la esperanza es m\u00e1s fuerte que el des\u00e1nimo. Creen que el amor es m\u00e1s fuerte que la muerte, y que sin duda un d\u00eda triunfar\u00e1 , aunque en tiempos y formas que nosotros no conocemos. Los hombres y mujeres de oraci\u00f3n llevan en sus rostros destellos de luz: porque incluso en los d\u00edas m\u00e1s oscuros el sol no deja de iluminarlos. La oraci\u00f3n te ilumina: te ilumina el alma, te ilumina el coraz\u00f3n y te ilumina el rostro. Incluso en los tiempos m\u00e1s oscuros, incluso en los tiempos de dolor m\u00e1s grande.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos somos portadores de alegr\u00eda. \u00bfLo habia\u00eds pensado? \u00bfQu\u00e9 eres un portador de alegr\u00eda? \u00bfO prefieres llevar malas noticias, cosas que entristecen? Todos somos capaces de portar alegr\u00eda. Esta vida es el regalo que Dios nos ha dado: y es demasiado corta para consumirla en la tristeza, en la amargura. Alabemos a Dios, contentos simplemente de existir. Miremos el universo, miremos sus bellezas y miremos tambi\u00e9n nuestras cruces y digamos: \u201cPero, t\u00fa existes, t\u00fa nos hiciste as\u00ed, para ti\u201d. Es necesario sentir esa inquietud del coraz\u00f3n que lleva a dar gracias y a alabar a Dios. Somos los hijos del gran Rey, del Creador, capaces de leer su firma en toda la creaci\u00f3n; esa creaci\u00f3n que hoy nosotros custodiamos, pero en esa creaci\u00f3n est\u00e1 la firma de Dios que lo hizo por amor. Qu\u00e9 el Se\u00f1or haga que lo entendamos cada vez m\u00e1s profundamente y nos lleve a decir \u201cgracias\u201d: y ese \u201cgracias\u201d es una hermosa oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Papa Francisco<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mirada art\u00edstica a l\u2019Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l\u2019Amadeu Bonet, artista. Lectura Espiritual Catequesis.&nbsp; El misterio de la creaci\u00f3n Continuamos nuestra catequesis sobre la oraci\u00f3n, meditando sobre el misterio de la Creaci\u00f3n. La vida, el simple hecho de existir, abre el coraz\u00f3n del ser humano a la oraci\u00f3n. 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