{"id":19838,"date":"2023-04-15T00:41:39","date_gmt":"2023-04-14T22:41:39","guid":{"rendered":"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=19838"},"modified":"2023-04-15T00:43:31","modified_gmt":"2023-04-14T22:43:31","slug":"domingo-ii-de-pascua-a-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-ii-de-pascua-a-2023\/","title":{"rendered":"DOMINGO II de PASCUA \/ A \/ 2023"},"content":{"rendered":"<p>\u200b<\/p>\n<table style=\"height: 10px;width: 97.3345%\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 256px\">\n<td style=\"height: 10px;width: 30.085%;text-align: center\">\n<p><div id=\"attachment_19828\" style=\"width: 211px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/recursos-pastorals\/lectures-dominicals\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-19828\" class=\"wp-image-19828\" src=\"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2023\/04\/Tomas.jpg\" alt=\"\" width=\"211\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2023\/04\/Tomas.jpg 333w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2023\/04\/Tomas-244x300.jpg 244w\" sizes=\"auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-19828\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div><\/td>\n<td style=\"height: 10px;width: 22.5173%;text-align: center\">\n<p><div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 249px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/13421\/2\/hd3814.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg\" alt=\"\" width=\"249\" height=\"146\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"embed-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta dominical. \u00abReencarnaci\u00f3n, \u00a1no! \u00a1resurrecci\u00f3n!\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/YjsmdYtbqeg?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"embed-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Ver - 2\u00ba Domingo Pascua, Ciclo A\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/De1-OKpSJBo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<h4><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><span style=\"color: #1c70ed\">Una mirada art\u00edstica a l&#8217;Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l&#8217;<em>Amadeu Bonet<\/em>, artista.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/upapilarmagdalena.org\/levangeli-des-de-lart-una-mirada-artistica-a-levangeli-del-diumenge-16-dabril-de-2023\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/upapilarmagdalena.org\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/COMPOSICION-20230416.jpg\" alt=\"\" width=\"1417\" height=\"1077\" \/><\/a><\/p>\n<h3><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Lectura espiritual<\/h3>\n<p><strong>LA BARCA <em>(Mt 14,23-33)\u00a0<\/em><br \/>\n<\/strong><strong> Yo no soy mis circunstancias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La oraci\u00f3n requiere ante todo despedir a la gente, es decir, atreverse a la soledad. La intimidad con Dios no es posible m\u00e1s que en un cara a cara, sin testigos. Ahora bien, esa soledad que requiere la oraci\u00f3n no es s\u00f3lo exterior (ausencia de personas), sino tambi\u00e9n interior (ausencia de pensamiento e imaginaci\u00f3n). No es s\u00f3lo retiro, tambi\u00e9n es recogimiento. T\u00fa eres lo que queda cuando desaparecen tus pensamientos y fantas\u00edas. Ah\u00ed conoces tu verdadera soledad y ah\u00ed ves con claridad lo que eres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 Normalmente estamos en la barca de nuestros afanes, zarandeados por las olas de nuestros problemas y agitados por los vientos de las adversidades. La vida es como un mar agitado que llega a poner en peligro la estabilidad de nuestra barca. As\u00ed solemos vivir tanto los quehaceres cotidianos, amenazados a menudo por las circunstancias m\u00e1s imprevistas, como la pr\u00e1ctica contemplativa, boicoteada casi siempre por el parloteo mental. Las olas son nuestro estado de \u00e1nimo, que suben y bajan dej\u00e1ndonos desconcertados: los malos presagios, el cansancio acumulado o repentino, la opresi\u00f3n por un problema, la sospecha de una insidiosa enfermedad\u2026 Los vientos son lo que sucede a nuestro alrededor: la familia que se derrumba, la salud que se resquebraja, los amigos que se alejan, las noticias que nos desestabilizan\u2026 Todo se mueve a nuestro alrededor mientras nosotros en la barca, buscamos el tim\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuestra oraci\u00f3n es as\u00ed hasta que \u00c9l se acerca: nuestro Cristo interior, nuestro yo profundo. Justo cuando el riesgo es m\u00e1ximo y la suerte parece estar echada es cuando emerge sobre las aguas la figura del Salvador. Eso que se acerca es, evidentemente, lo mejor de nosotros mismos: nuestra capacidad de amar. Por eso llega a nosotros caminando sobre las aguas, es decir, m\u00e1s fuerte que los vaivenes internos y que las circunstancias externas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nunca nos acabamos de creer que algo as\u00ed pueda sucedernos. Por eso pretendemos convencernos, a base de gritos, de que se trata de un fantasma. La alegr\u00eda viene a ti y t\u00fa dices no, no puede ser, no me lo merezco, es una ilusi\u00f3n. Lo m\u00e1s profundo nos parece irreal, puesto que lo desconocemos. Nos atemoriza nuestra propia fortaleza. \u00bfPor qu\u00e9? Porque desenmascara lo est\u00fapidos y vagos que hemos sido. Porque nos deja sin escusas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para sobrevivir al encuentro con nosotros mismos necesitamos \u00e1nimo, fuerza en el alma. Por eso suplicamos: <em>M\u00e1ndame ir donde ti sobre las aguas<\/em>, es decir, quiero vivir por encima de las circunstancias, como se\u00f1or de todo lo que sucede y no como una v\u00edctima. \u00a1Ven, ven! Hacemos silencio porque hemos escuchado esa llamada y para escucharla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ante las palabras de \u00e1nimo de su maestro, Pedro se olvida de que est\u00e1 en unas aguas encrespadas y, sin pens\u00e1rselo dos veces, salta de la barca para dirigirse a \u00e9l. \u00bfC\u00f3mo puede? \u00bfC\u00f3mo es que no se hunde? \u00bfCu\u00e1l es la fuerza que le sostiene sobre las aguas? S\u00f3lo una: sus ojos est\u00e1n fijos en su Se\u00f1or. Este contacto visual, esencial, es el que le hace superar esta dificultad. Cuando nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 en la Fuente, cuando nos focalizamos en lo esencial, no hay aprieto o peligro que no pueda ser vencido. Los vientos contrarios y las olas encabritadas (sin desaparecer) dejan de resultar amenazantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00c9ste es el n\u00facleo de la experiencia m\u00edstica: pase lo que pase, si estoy en el ser, en el amor, estoy bien. Yo no soy mis circunstancias, por mucho que me haya pasado la vida identific\u00e1ndome con ellas. \u00c9ste es el \u00e9xtasis al que estoy llamado: yo soy, aunque las cosas cambien. Soy con independencia de cualquier mar agitado. Ni el agua ni las olas son lo determinante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Claro que caminar sobre las aguas no es, desde luego, tan f\u00e1cil. Rara vez nos mantenemos largo tiempo en esta sabidur\u00eda. Antes o despu\u00e9s, nos ponemos a dudar y comenzamos a hundirnos en esas mismas aguas sobre las que poco antes hab\u00edamos caminado. Nos formulamos preguntas capciosas. Miramos c\u00f3mo caminan los dem\u00e1s, en lugar de estar atentos a nuestro propio paso. Miramos hacia atr\u00e1s, cuando est\u00e1bamos al seguro en nuestra barca. O empezamos a so\u00f1ar con otras barcas, con otras aguas, con otros horizontes\u2026 Nos sosten\u00edamos porque ten\u00edamos los ojos fijos en Jes\u00fas, como Pedro. Con la mirada en las circunstancias, en cambio, volvemos a hundirnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con Jes\u00fas en la barca, el viento amaina.\u00a0\u00a0 Todo acaba en una confesi\u00f3n, alentada por una experiencia m\u00edstica: <em>Verdaderamente, t\u00fa eres el Hijo de Dios. <\/em>Verdaderamente, hay algo en m\u00ed m\u00e1s fuerte que cualquier circunstancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Pablo d\u2019Ors, <em>Biograf\u00eda de la luz<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u200b &nbsp; &nbsp; &nbsp; Una mirada art\u00edstica a l&#8217;Evangeli del Diumenge, un gentilesa de l&#8217;Amadeu Bonet, artista. &nbsp; Lectura espiritual LA BARCA (Mt 14,23-33)\u00a0 Yo no soy mis circunstancias La oraci\u00f3n requiere ante todo despedir a la gente, es decir, atreverse a la soledad. 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