{"id":17351,"date":"2022-02-18T16:32:54","date_gmt":"2022-02-18T15:32:54","guid":{"rendered":"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=17351"},"modified":"2022-02-19T08:26:07","modified_gmt":"2022-02-19T07:26:07","slug":"vii-domingo-tiempo-ordinario-c-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/vii-domingo-tiempo-ordinario-c-2022\/","title":{"rendered":"VII Domingo tiempo ordinario \/ C \/ 2022"},"content":{"rendered":"<table style=\"height: 35px;width: 97.3345%\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 256px\">\n<td style=\"height: 35px;width: 29.811%\">\n<p><div id=\"attachment_17346\" style=\"width: 231px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/lectures\/?lang=es#1643049546795-c9402821-fdc1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17346\" class=\"wp-image-17347\" src=\"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2022\/02\/Imagen1.jpg\" alt=\"\" width=\"231\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2022\/02\/Imagen1.jpg 460w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2022\/02\/Imagen1-300x252.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-17346\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div><\/td>\n<td style=\"width: 24.3317%;height: 35px\">\n<p><div id=\"attachment_17296\" style=\"width: 124px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/sh1.sendinblue.com\/3ixgyhcx7r9pfe.html?t=1645255345\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17296\" class=\"wp-image-17297\" src=\"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2022\/02\/logo_agrupacio.jpg\" alt=\"\" width=\"124\" height=\"116\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2022\/02\/logo_agrupacio.jpg 382w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2022\/02\/logo_agrupacio-300x282.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 124px) 100vw, 124px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-17296\" class=\"wp-caption-text\">Veure el BUTLLET\u00cd FULL PARROQUIAL<\/p><\/div><\/td>\n<td style=\"height: 35px;width: 45.5825%;text-align: center\">\n<p><div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 284px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/hemeroteca.arqtgn.cat\/bitstream\/123456789\/12976\/2\/hd3754.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542\" src=\"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"284\" height=\"167\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 284px) 100vw, 284px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<div class=\"embed-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Carta Dominical. \u00abBanalidad del bien\u00bb\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/TEThty4UT0s?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"embed-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"La paz en un abrazo - 7\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ikk4mXvr14U?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"color: #ff6600\"><strong>Lectura Espiritual<\/strong><\/span><\/h3>\n<h4><span style=\"color: #1c70ed\">Saborear la vida<br \/>\n<\/span><\/h4>\n<p><span style=\"color: #3366ff\"><strong>El legado del despertar<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA. Pero si la sal pierde el gusto, \u00bfcon qu\u00e9 la sazonar\u00e1n? Solo vale para tirarla y que la pise la gente <\/em>(Mt 5,13)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si no lo hemos degustado, podemos pasarnos la vida entera creyendo que un alimento tiene un sabor que no tiene. Tambi\u00e9n podemos pasarnos la vida entera (no es infrecuente) sin haber vivido en absoluto. A decir verdad, mucho de lo que nos pasa no puede, en rigor, calificarse de verdadera vida: le falta esp\u00edritu, el sabor se ha adulterado\u2026 \u00bfC\u00f3mo desenmascarar este fraude? \u00bfC\u00f3mo sazonar de nuevo los alimentos? S\u00f3lo hay un camino: la humildad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Humildad significa tres cosas: Mirada cr\u00edtica sobre uno mismo. Reconocimiento expl\u00edcito de la propia necesidad. Petici\u00f3n de ayuda de quien pueda ofrecerla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La sal es tan humilde que es invisible en los alimentos, lo que en modo alguno significa que no condicione totalmente su sabor. Todav\u00eda m\u00e1s: la sal es lo que determina si un plato es o no sustancioso. Tambi\u00e9n el esp\u00edritu es invisible en las personas, pero de que haya esp\u00edritu, alma o energ\u00eda vital, depender\u00e1 que esas personas gocen de vitalidad. Sin esp\u00edritu, nada merece la pena. Una persona espiritual saca gusto a la vida, disfrutando de todo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La sal penetra hasta tal punto en los alimentos con que se cocina que resulta inseparable de ellos. Y si soy sal -seg\u00fan Jes\u00fas-, \u00bfd\u00f3nde me voy cuando espolvorean sobre los alimentos? Y cuando esos alimentos son ingeridos, \u00bfd\u00f3nde quedo yo? \u00bfEs el destino de la sal quedar solo en la energ\u00eda de quien se ha alimentado de m\u00ed? \u00bfSoy yo entonces la energ\u00eda de mi pr\u00f3jimo? Y si soy yo su energ\u00eda y el la m\u00eda, \u00bfqui\u00e9n soy yo y qui\u00e9n es \u00e9l? Humildad significa aqu\u00ed desaparici\u00f3n de uno mismo para fusionarse con el otro y poder alimentarle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La tarea del disc\u00edpulo que trabaja la humidad no se limita al cultivo del silenciamiento y de la atenci\u00f3n; incluye tambi\u00e9n el compartir y el difundir, el sazonar. Al igual que la sal preserva los alimentos de la corrupci\u00f3n y les potencia el sabor, los disc\u00edpulos\u00a0 est\u00e1n llamados a mantener y a extraer la sabidur\u00eda de las personas. <em>Vosotros sois la sal de la tierra<\/em> es la convicci\u00f3n que necesita todo disc\u00edpulo para emprender una misi\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Porque lo habitual es pensar que el mundo se sostiene y avanza gracias al progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico y a los planes de las naciones. Pocos son los que creen que la humanidad va adelante gracias al pu\u00f1ado de personas que, con su cultivo del esp\u00edritu, mantienen viva la sabidur\u00eda. La sal muere en cuanto sal en su tarea de sazonar: el sabio se desgasta y hasta perece en su pr\u00e1ctica de la compasi\u00f3n. La sabidur\u00eda consiste en olvidarse de s\u00ed mismo para que otros tengan vida y vida en abundancia. Humildad en su m\u00e1xima extensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Impresiona que la alternativa a ser sal de la tierra, es decir, a iluminarse y a irradiar sabidur\u00eda, sea ser arrojado y pisoteado. Si no alcanzamos aquello para lo que hemos sido llamados nuestra vida resulta despreciable. Impresiona este lenguaje tan extremista y radical, que hasta hiere nuestra sensibilidad. Hay aqu\u00ed una propuesta que no admite componendas: \u00bfQuieres ser sal, esto es, disolverte para ser alimento gustoso para los dem\u00e1s?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo buscador espiritual est\u00e1 llamado a, de alg\u00fan modo, ser mendigo, soldado y moje. Un mendigo porque la sabidur\u00eda no se conquista, sino que se recibe (pero para recibirla hay que desprenderse de todo lo dem\u00e1s). Un soldado porque el combate por la sabidur\u00eda es largo y hay que perseverar en medio de la adversidad. Un monje, en fin, porque el buscador debe estar dispuesto a olvidarse de s\u00ed para disolverse en la comunidad ( que es lo que hacen los monjes cuando se consagran y se visten de h\u00e1bito). No se trata de que el precio de la sabidur\u00eda sea la humildad -eso es evidente-, sino que la humildad -andar en verdad- es el trofeo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Pablo d\u2019Ors, <em>Biograf\u00eda de la luz<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Lectura Espiritual Saborear la vida El legado del despertar VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA. Pero si la sal pierde el gusto, \u00bfcon qu\u00e9 la sazonar\u00e1n? 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