{"id":14717,"date":"2021-03-13T10:59:07","date_gmt":"2021-03-13T09:59:07","guid":{"rendered":"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=14717"},"modified":"2021-03-13T11:00:48","modified_gmt":"2021-03-13T10:00:48","slug":"iv-domingo-de-cuaresma-b-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/iv-domingo-de-cuaresma-b-2021\/","title":{"rendered":"IV Domingo de CUARESMA \/ B \/ 2021"},"content":{"rendered":"<table style=\"height: 99px;width: 97.3345%\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 256px\">\n<td style=\"height: 99px;width: 42.9098%\">\n<p><div id=\"attachment_14535\" style=\"width: 212px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.lecturesmissa.arquebisbattarragona.cat\/1633\/DIUMENGE-IV-QUARESMA-B?lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14535\" class=\"wp-image-14535\" src=\"https:\/\/i.pinimg.com\/236x\/22\/ef\/d0\/22efd074590cd00a5dd24b37896b5768--religious-icons-religious-art.jpg\" alt=\"\" width=\"212\" height=\"163\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14535\" class=\"wp-caption-text\">Leer\u00a0 la Palabra de Dios<\/p><\/div><\/td>\n<td style=\"height: 99px;width: 56.8154%;text-align: center\">\n<p><div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.esglesiadetarragona.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/hd3705.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542 size-full\" src=\"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=PQQ4fb0ilPw]<\/p>\n<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=tKz4i2r8sgE]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"color: #ff6600\"><strong><br \/>\nLectura Espiritu<\/strong>al<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Dios\u00a0 habita sumergido en el Gran Silencio. \u00bfAlguna vez hemos escuchado su voz, tal como la o\u00edmos a diario de nuestros pr\u00f3jimos? Dios habita en el silencio, y parecer\u00eda que solo el silencio es capaz de expresarlo. En el m\u00e1s completo silencio tienen lugar los misterios de la gracia. La santificaci\u00f3n que produce en el alma el agua del bautismo, o la transustanciaci\u00f3n de las especies eucar\u00edsticas, se dan en el silencio m\u00e1s absoluto. Es verdad que o\u00edmos las palabras de la forma sacramental, pero el hecho mismo de la infusi\u00f3n de la gracia santificante en el ne\u00f3fito, o la llegad de Cristo al Pan y al Vino, tienen lugar de manera completamente silenciosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la misma naturaleza, los acontecimientos grandiosos aparecen en silencio. La maravillosa armon\u00eda del universo, que se rige y gobierna por leyes matem\u00e1ticas perfectas, es silenciosa. La savia circula silenciosamente por el \u00e1rbol y este produce silenciosamente sus flores y sus frutos, y en silencio giran los planetas en sus \u00f3rbitas. El hombre piensa sin hacer ning\u00fan ruido y el cruce de miradas de los enamorados no emite sonido alguno. Se trata de una sorprendente constante divina que hemos de admirar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El silencio es condici\u00f3n para la vida profunda. Es el momento en que m\u00e1s somos nosotros mismos, el humus y la ra\u00edz de nuestra personalidad, el momento de nuestra mayor libertad. En el silencio somos nosotros mismos y en la disipaci\u00f3n, otros. Desde el pecado de origen, el hombre es un ser enajenado. Cuando cedi\u00f3, no solo fue expulsado del para\u00edso sino tambi\u00e9n de s\u00ed mismo, quedando expuesto a la tiran\u00eda del ruido y a las tinieblas. La Encarnaci\u00f3n del Verbo y el consiguiente env\u00edo del Esp\u00edritu en Pentecost\u00e9s le permiten retomar el camino de la interioridad. La gracia divina vuelve a traer al hombre desterrado las alegr\u00edas de la contemplaci\u00f3n. El anuncio de la Palabra de Dios, la predicaci\u00f3n dominical, el consejo o la correcci\u00f3n fraterna, ser\u00e1n pan nutritivo solo si proceden del horno del silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El silencio no es, pues, ausencia, sino precisamente lo contrario: es condici\u00f3n para la revelaci\u00f3n de una Presencia, la Presencia m\u00e1s intensa que existe y que tantas veces no percibimos a lo largo de los d\u00edas y los a\u00f1os. El silencio es como el punto de inserci\u00f3n en la eternidad. Con el silencio se detiene el tiempo y se experimenta la duraci\u00f3n sin ning\u00fan estremecimiento del esp\u00edritu. Se tiene una prueba de la inextinguible plenitud de la Vida de Dios frente a la diluida de las criaturas. Casi podr\u00eda decirse que silencio y fe se reclaman mutuamente, porque dios habita en el silencio, se envuelve en el silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para mantener en marcha la vida interior es del todo necesario lograr tiempos de soledad y silencio. Para el silencio interior, como para el exterior, se necesita el desprendimiento. Cuando hay afectos prioritarios al amor de Jesucristo, entonces siempre habr\u00e1 un ruido que nos impida la contemplaci\u00f3n y el amor. Para lograr el silencio interior es necesario encadenar las pasiones y desprender el coraz\u00f3n. Ya no sabemos esperar ni estar en silencio (en cualquier espacio de espera la reacci\u00f3n inmediata es sacar el tel\u00e9fono m\u00f3vil).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Incluso en espacios favorable (como un monasterio) el silencio interior no viene dado por el solo silencio exterior (ejemplo de la radio encendida en el bolsillo). Para alcanzar la comuni\u00f3n en el silencio hace falta una labor indefinidamente recomenzada. Hemos de armarnos de paciencia y dedicar a ello arduos esfuerzos. Cuando por fin nuestra imaginaci\u00f3n acepta colaborar y sosegarse, los momentos de profunda intimidad con Dios pagan con creces los esfuerzos que ha sido necesarios para darle espacio a \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El remedio no ser\u00e1, por tanto, la represi\u00f3n cuanto la sustituci\u00f3n. En otras palabras, un amor mayor. Dar a nuestro interior un tono alto en el amor y en la contemplaci\u00f3n para que se acallen las otras voces. Manejar discretamente nuestra imaginaci\u00f3n, desprender el coraz\u00f3n de todo afecto que estorbe el amor de Dios, hacer en nuestro interior m\u00e1s luminosa la contemplaci\u00f3n y m\u00e1s ardiente el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Ricardo Sada; <em>Consejos para la oraci\u00f3n mental<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=PQQ4fb0ilPw] [youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=tKz4i2r8sgE] &nbsp; Lectura Espiritual Dios\u00a0 habita sumergido en el Gran Silencio. \u00bfAlguna vez hemos escuchado su voz, tal como la o\u00edmos a diario de nuestros pr\u00f3jimos? Dios habita en el silencio, y parecer\u00eda que solo el silencio es capaz de expresarlo. 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