{"id":14652,"date":"2021-02-20T07:29:55","date_gmt":"2021-02-20T06:29:55","guid":{"rendered":"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=14652"},"modified":"2021-02-20T07:29:55","modified_gmt":"2021-02-20T06:29:55","slug":"i-domingo-de-cuaresma-b-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/i-domingo-de-cuaresma-b-2021\/","title":{"rendered":"I Domingo de CUARESMA \/ B \/ 2021"},"content":{"rendered":"<table style=\"height: 99px;width: 97.3345%\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 256px\">\n<td style=\"height: 99px;width: 62.0879%\">\n<p><div id=\"attachment_14535\" style=\"width: 261px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.lecturesmissa.arquebisbattarragona.cat\/1630\/DIUMENGE-I-QUARESMA-B?lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14535\" class=\"wp-image-14535\" src=\"https:\/\/creerparaver.files.wordpress.com\/2010\/02\/tentaciones-cristo-duccio.jpg\" alt=\"\" width=\"261\" height=\"213\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14535\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div><\/td>\n<td style=\"height: 99px;width: 37.6374%;text-align: center\">\n<p><div id=\"attachment_14542\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.esglesiadetarragona.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/hd3702.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-image-14542 size-full\" src=\"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14542\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=gjPbmd_p0LY]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=6lmjgje8rUM]<\/p>\n<h3><span style=\"color: #ff6600\"><strong><br \/>\nLectura Espiritu<\/strong>al<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">No es irrelevante que los Santos Padres hayan descrito bajo formas concretas -a veces corp\u00f3reas-, las cosas del Esp\u00edritu. San Benito dice que el hombre debe orar <em>ut mens concordet voci <\/em>(\u201cde modo que la mente concuerde con la voz\u201d). Es, pues, la mente la que debe concordar con la voz, y no al rev\u00e9s. Las primeras lecciones de san Basilio a sus monjes consist\u00edan en ense\u00f1arles a caminar, a sentarse, y cosas parecidas, de forma correcta. Solo despu\u00e9s pasaba a las lecciones espirituales. En la actual Iglesia ortodoxa ( y en la Iglesia cat\u00f3lica oriental) se sigue recordando la importancia del cuerpo. Hay varios tipos de inclinaciones y reverencias, de manera de sentarse, diversas formas de santiguarse, un especial ritmo de vida, determinadas maneras de caminar, una peculiar calma y concentraci\u00f3n en cada gesto, la veneraci\u00f3n de las sagradas reliquias\u2026 todo ello reviste una extraordinaria importancia. A una con el Esp\u00edritu, descubren tambi\u00e9n el cuerpo. Por eso es para nosotros tan importante Mar\u00eda, pues sin ella no se habr\u00eda dado, en definitiva, la Encarnaci\u00f3n del Verbo: la Madre de Dios es el cuerpo de Cristo. (Nosotros somos el cuerpo de Cristo). Ella es el calor y el alma del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La riqueza de nuestra corporeidad se da tan solo cuando est\u00e1 permeada por el esp\u00edritu, y el despliegue del esp\u00edritu, aparece cuando es uno con \u00e9l. Hallaremos nuestro equilibrio emocional, y lo podremos transmitir sanamente; el esp\u00edritu enriquece al cuerpo y la corporeidad puede a su vez convertirse en fuente de enriquecimiento para el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cLa disposici\u00f3n afectiva fundamental del hombre depende tambi\u00e9n de esta unidad de alma y cuerpo, as\u00ed como del hecho de que acepte a la vez su ser cuerpo y su ser esp\u00edritu; de que someta el cuerpo a la disciplina del esp\u00edritu, pero sin aislar la raz\u00f3n o la voluntad sino que, aceptando de Dios su propio ser, reconozca y viva tambi\u00e9n la corporeidad de su existencia como riqueza para el esp\u00edritu\u201d (Benedicto XVI, <em>Jes\u00fas de Nazaret<\/em>). Es oportuno, por tanto, que en determinados momentos demos una fuerza mayor a nuestra oraci\u00f3n a trav\u00e9s de posiciones corporales. Ponernos de rodillas, por ejemplo, nos recordar\u00e1 nuestra indigencia y la verdad de ser absolutamente deudores indignos. Pero tambi\u00e9n dar\u00e1 una intensidad mayor a nuestra plegaria, pues en esa posici\u00f3n -inc\u00f3moda de suyo- no podremos estar de manera excesivamente prolongada. Cerrar los ojos vendr\u00e1 a potenciar el recogimiento. Unir las manos frente al pecho, taparnos la cara o extender los brazos vendr\u00e1 a intensificar y a integrar aquello que deseamos expresar a Dios en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por otra parte, la oraci\u00f3n no se ha de convertir en una penitencia corporal, algo as\u00ed como una prueba de resistencia f\u00edsica. La mejor manera de orar -porque es la que nos permite encuentros m\u00e1s prolongados-, es la de permanecer correctamente sentados, con un ritmo respiratorio pausado y sereno, en una banca que no resulte demasiado mullida -lo que propiciar\u00eda un adormilamiento o una situaci\u00f3n de dejadez-, ni demasiado inc\u00f3moda, lo que llevar\u00eda a volver una vez y otra a recordar lo dificultoso de la postura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El cuerpo tiene la gran ventaja de anclarnos en el lugar y en el instante presente. Hay en \u00e9l una humilde sabidur\u00eda a la cual el esp\u00edritu debe someterse. No podemos encontrarnos con Dios m\u00e1s que en el instante presente y en el lugar f\u00edsico donde nos ubicamos. El cuerpo ayuda a evitar quimeras y enso\u00f1aciones, haciendo que nos arraiguemos en el aqu\u00ed y ahora donde Dios podr\u00e1 manifestarse. Si tantas malas jugadas le ha hecho el cuerpo al alma, se trata de que ahora ayude al alma a lograr que juntos, en la unidad sustancial de la persona, vayan a su Creador.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Ricardo Sada; <em>Consejos para la oraci\u00f3n mental<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=gjPbmd_p0LY] &nbsp; [youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=6lmjgje8rUM] Lectura Espiritual No es irrelevante que los Santos Padres hayan descrito bajo formas concretas -a veces corp\u00f3reas-, las cosas del Esp\u00edritu. San Benito dice que el hombre debe orar ut mens concordet voci (\u201cde modo que la mente concuerde con la voz\u201d). 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