{"id":14566,"date":"2021-02-06T08:07:39","date_gmt":"2021-02-06T07:07:39","guid":{"rendered":"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=14566"},"modified":"2021-02-06T08:14:45","modified_gmt":"2021-02-06T07:14:45","slug":"v-domingo-tiempo-ordinario-b-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/v-domingo-tiempo-ordinario-b-2021\/","title":{"rendered":"V Domingo tiempo ordinario \/ B \/ 2021"},"content":{"rendered":"<table style=\"height: 99px;width: 97.3345%\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 256px\">\n<td style=\"height: 99px;width: 62.0879%\">\n<p><div id=\"attachment_14535\" style=\"width: 261px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.lecturesmissa.arquebisbattarragona.cat\/1627\/DIUMENGE-V-DURANT-L039ANY-B?lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14535\" class=\"wp-image-14535\" src=\"https:\/\/www.religiondigital.org\/2018\/02\/03\/opinion\/Suegra-Pedro_1982211791_12299161_722x591.jpg\" alt=\"\" width=\"261\" height=\"213\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14535\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div><\/td>\n<td style=\"height: 99px;width: 37.6374%;text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.esglesiadetarragona.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/hd3700.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-14542 size-full\" src=\"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es.jpg 400w, https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2021\/01\/full_es-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ytbUgOF7WdE]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=RrhpdhOeW34]<\/p>\n<h3><span style=\"color: #ff6600\"><strong><br \/>\nLectura Espiritu<\/strong>al<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La falta de tiempo para Dios no refleja sino una confusi\u00f3n de prioridades. Ser\u00eda f\u00e1cil hacerle ver a esa persona que una llamada telef\u00f3nica menos, o el concretar momentos espec\u00edficos del d\u00eda para atender sus correos electr\u00f3nicos, o cualquier otro peque\u00f1o recorte de una actividad, le har\u00eda posible obtener quince o veinte minutos para Dios en exclusiva. Por no decir las horas gastadas frente a las diversas pantallas los fines de semana\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero no basta la determinaci\u00f3n de lograra esos espacios exclusivos dedicados a percibir la Presencia divina. Es muy posible que si llegamos <em>en fr\u00edo<\/em> al momento del encuentro, no logremos demasiado. El mundo mental y el afectivo no habr\u00e1n estado adecuadamente orientados. La Presencia divina se acoge en la oraci\u00f3n porque ha sido acogida muchas veces y de muchos modos a lo largo de la jornada. <em>Yo estar\u00e9 con vosotros todos los d\u00edas, hasta el fin del mundo<\/em>, dijo Jes\u00fas (MT 28,20). Y si est\u00e1 <em>todos los d\u00edas<\/em> es porque est\u00e1 <em>todo el d\u00eda<\/em>, adem\u00e1s de toda la noche y en cualquier circunstancia. Perseverante, a pesar de nuestro repetido olvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De modo que todo puede resultar un motivo v\u00e1lido para descubrirlo a \u00c9l. En realidad, no se trata sino de encender la fe y el amor, y entonces logramos hacer que el Dios oculto salga de su escondite, o de su disfraz, y as\u00ed podremos agradecerle tal o cual suceso, y la noticia terrible que acaba de publicarse encender\u00e1 un acto de desagravio, o iremos por la calle rezando por las personas con las que nos topemos, o el calor del horno de la cocina nos recordar\u00e1 lo terrible del infierno, o calcularemos -ilusionados- las horas que nos faltan para la pr\u00f3xima comuni\u00f3n, y encenderemos entonces nuestra ansia de recibirlo con actos de deseo, o ser\u00e1 un encuentro tan sencillo como la repetici\u00f3n continua del nombre de Jes\u00fas, o el de Mar\u00eda, o la puerilidad de estampar un beso en la estampa, o en el rosario, o en el crucifijo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se va formando entonces el ambiente, la <em>atm\u00f3sfera<\/em> de Cristo, la <em>Crist\u00f3sfera<\/em>. La acogida de la presencia m\u00e1s intensa que buscamos cuando llega el rato destinado a la oraci\u00f3n no ser\u00e1 entonces sino una continuidad de esa manera m\u00faltiple de haberlo acogido muchas veces en el coraz\u00f3n y en los labios a base del ejercicio repetido de advertirlo con nosotros: <em>Aquel que me ama, mi Padre lo amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y haremos en \u00e9l nuestra morada<\/em>\u2026 (Jn 14,23)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una religiosa italiana que vivi\u00f3 en M\u00e9xico, describe sus b\u00fasquedas y sus encuentros&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2026 una palabra o\u00edda de paso, la vista de una flor, de un objeto cualquiera, un sue\u00f1o, un canto, etc., le descubre a su Dios, envuelto u oculto en esas cosa que le revelan su hermosura, su poder, su grandeza y, sobre todo, su bondad. \u00a1M\u00e1s de una vez el canto de un p\u00e1jaro me ha hecho sentir la presencia de Dios! \u00a1Triste, infeliz i desgraciado aquel que no encuentra a Dios en todas partes, y no le hablan de \u00c9l todas las cosas, ni le muestran su amor, ni le hacen sentir su presencia i o\u00edr su voz! Yo no podr\u00eda vivir; ser\u00eda insoportable la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Diremos tambi\u00e9n las responsabilidades que en este sentido ata\u00f1e a padres y educadores. Lograr que en el ambiente familiar y en el escolar se d\u00e9 dicha <em>Crist\u00f3sfera<\/em> es tarea prioritaria en un mundo que silencia y hace desaparecer a Dios. Ense\u00f1ar a los ni\u00f1os desde peque\u00f1os la capacidad de descubrirlo ser\u00eda una tarea saludable que los har\u00eda inmunes a los virus del laicismo y la secularizaci\u00f3n con que se encontrar\u00e1n despu\u00e9s. \u201cDios ha muerto; nosotros lo hemos matado\u201d. La terrible frase de Nietzsche -que se verifica, por desgracia, en tantos \u00e1mbitos- ser\u00e1 conjurada por aquel que haya logrado, con la actitud contemplativa, crear durante toda su jornada el ambiente que le permita respirar el aire del para\u00edso.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Ricardo Sada; <em>Consejos para la oraci\u00f3n mental<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ytbUgOF7WdE] &nbsp; [youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=RrhpdhOeW34] Lectura Espiritual La falta de tiempo para Dios no refleja sino una confusi\u00f3n de prioridades. 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