{"id":12199,"date":"2020-01-03T17:49:03","date_gmt":"2020-01-03T16:49:03","guid":{"rendered":"http:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/?p=12199"},"modified":"2020-01-03T17:55:51","modified_gmt":"2020-01-03T16:55:51","slug":"domingo-ii-despues-de-navidad-a-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaria.salou.arqtgn.cat\/es\/domingo-ii-despues-de-navidad-a-2020\/","title":{"rendered":"Domingo II despu\u00e9s de Navidad \/ A \/ 2020"},"content":{"rendered":"<table style=\"height: 134px;width: 97.3345%\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 256px\">\n<td style=\"height: 134px;width: 62.0879%\">\n<p><div id=\"attachment_12071\" style=\"width: 251px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.lecturesmissa.arquebisbattarragona.cat\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-12071\" class=\"wp-image-12071 \" src=\"https:\/\/adoracioneucaristica.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/san-juan-sgdo-corazon.jpg\" alt=\"\" width=\"251\" height=\"316\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-12071\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Palabra de Dios<\/p><\/div><\/td>\n<td style=\"height: 134px;width: 37.6374%;text-align: center\">\n<p><div id=\"attachment_5183\" style=\"width: 197px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/www.esglesiadetarragona.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/hd3643.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5183\" class=\"wp-image-5183\" src=\"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/full2.jpg?sequence=3&amp;isAllowed=y?\" alt=\"\" width=\"197\" height=\"186\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-5183\" class=\"wp-caption-text\">Leer la Hoja Dominical<\/p><\/div><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=GFEXGY0J2UA]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"color: #ff6600\">Lectura Espiritual<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El objetivo es audaz: se trata de lograr la identidad de nuestro miserable coraz\u00f3n con el Sacrat\u00edsimo de Jes\u00fas. Pero el objetivo corresponde exactamente a la definici\u00f3n tomista del amor, la <em>unio affectus, <\/em>la uni\u00f3n de los corazones. Modo de orar que intenta bucear en las profundidades del interior del Se\u00f1or para que, conoci\u00e9ndolas, nos adhiramos a ellas. Entonces existir\u00e1 la posibilidad de lograr una verdadera permanencia en el Otro, una fidelidad a toda prueba. Porqu\u00e9 la uni\u00f3n se ha realizado en el constitutivo m\u00e1s verdadero de ambos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este modo de orar exige un verdadero recogimiento. Quiz\u00e1 no llegue sino despu\u00e9s de largos ratos de silencio frente al sagrario, o rumiando pacientemente algunas palabras de Jes\u00fas, o un misterio de su vida o alg\u00fan acontecimiento de la nuestra: <em>\u00bfPor qu\u00e9, Se\u00f1or, reaccionaste as\u00ed? \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente te agrada, y lo que te desagrada? \u00bfC\u00f3mo puedo encontrar sentido en eso que me mandas? \u00bfPor qu\u00e9 quisiste enviarme tal contrariedad? <\/em>Si se va dando m\u00e1s y m\u00e1s la sinton\u00eda de corazones, podemos decir no solo que nuestro mundo interior es de Jes\u00fas, sino que tambi\u00e9n su mundo interior -el Coraz\u00f3n de Cristo-, es nuestro. Nos pertenece entonces su misma Persona, y estamos en la esencia del amor: todo lo Suyo es nuestro, todo lo nuestro es Suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0El <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em> dice que quien contempla ha de aprender el <em>conocimiento interno del Se\u00f1or. <\/em>En el modo de orar meditativo -el modo previo al contemplativo- se sugiere responder a la pregunta: <em>Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 quieres que haga?<\/em> En la oraci\u00f3n del coraz\u00f3n que propone el Cris\u00f3stomo se nos invita a dar el paso definitivo, haciendo que le preguntemos a Jes\u00fas: <em>\u00bfC\u00f3mo sientes T\u00fa, Se\u00f1or, para que sienta yo contigo? <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dice la cr\u00f3nica que cuando Tom\u00e1s de Aquino concluy\u00f3 la secci\u00f3n de la <em>Suma Teol\u00f3gica<\/em> dedicada a la Verdad divina, se le apareci\u00f3 Jes\u00fas y le dijo: <em>Bien has escrito de M\u00ed, Tom\u00e1s; \u00bfqu\u00e9 quieres que te conceda por ello? <\/em>El Santo respondi\u00f3: <em>Nihil nise Te, D\u00f3mine. <\/em>\u201cNada sino T\u00fa, Se\u00f1or\u201d. Su respuesta no solo es piadosa, sino definitiva. No nos conformemos con menos. Nosotros queremos poseer lo valioso y lo real, pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que en realidad podemos poseer? \u00bfEl objeto que nos agrad\u00f3, que adquirimos y llevamos a casa? \u00bfLo poseemos en verdad? Podemos usarlo e impedir que otra persona se lo apropie pero, \u00bfes realmente nuestro? No, cuando mucho tenemos su uso. Podemos perderlo, o puede estropearse o desaparecer y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, tendremos que abandonarlo un d\u00eda con la muerte. Propiamente no lo poseemos, sencillamente lo retenemos un cierto tiempo. Pero eso no ocurre cuando los corazones se unen y se llega a la verdad de las palabras definitivas: <em>m\u00edo, tuyo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La unidad radical no puede darse entre personas y cosas: siempre queda una distancia, una separaci\u00f3n. Algo an\u00e1logo ocurre entre una persona humana y otra. Intentamos estar plenamente unidos a alguien, pero \u00bfes esto posible? Ciertamente podemos ganar su confianza, recibir su cari\u00f1o, estar sujetos a \u00e9l o a ella con lazos de fidelidad, de justicia, de entrega. Sin embargo, en \u00faltimo t\u00e9rmino, queda siempre una barrera infranqueable. Solamente Dios, el verdadero y m\u00e1ximamente comunicable, el Ser por excelencia, el Santo y el Alt\u00edsimo, es capaz de darse totalmente al hombre, y solo \u00c9l puede recibirnos en nuestra totalidad. Poseer y dejarme poseer es toda la esencia del amor, tal como expres\u00f3 Jes\u00fas en el misterio de su amor infinito en su oraci\u00f3n al Padre: <em>Todas mis cosas son tuyas y todas las tutas son m\u00edas, <\/em>y as\u00ed expres\u00f3 en esa misma ocasi\u00f3n el anhelo supremo de su amor por los hombres: <em>Yo en ellos y T\u00fa en M\u00ed, para que sean consumados en la unidad. <\/em>S\u00f3lo \u00c9l puede ser en verdad nuestro, y solo de \u00c9l podemos ser nosotros. No as\u00ed las cosas, ni las personas humanas, ni siquiera nosotros mismos. Lo dec\u00eda en frase redonda Margarita de Alacoque: \u201cLlevo siempre conmigo al coraz\u00f3n de mi Dios y al Dios de mi coraz\u00f3n\u201d. \u00danicamente en Dios es posible la uni\u00f3n interior que sacia todo anhelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Ricardo Sada<\/em>; Consejos para la oraci\u00f3n menta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[youtube https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=GFEXGY0J2UA] &nbsp; Lectura Espiritual El objetivo es audaz: se trata de lograr la identidad de nuestro miserable coraz\u00f3n con el Sacrat\u00edsimo de Jes\u00fas. Pero el objetivo corresponde exactamente a la definici\u00f3n tomista del amor, la unio affectus, la uni\u00f3n de los corazones. 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