Diumenge XVIII durant l’any / A / 2020

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Lectura Espiritual

Escuchemos al Señor en el Evangelio como si estuviera delante de nosotros… las preciosas palabras que salían de su boca fueron escritas para nosotros y conservadas para nosotros; se pronuncian ahora para nosotros, como seguirán siéndolo para quienes vengan después de nosotros (San Agustín).

A la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre (CEC, n. 2653).

Muchas veces los cristianos se cuestionan qué textos espirituales  ̶ los Padres, los escritores clásicos, los modernos… ̶  son los más a propósito para orar. Podríamos responder diciendo que depende de la sensibilidad de cada persona, del estado de ánimo en que se encuentre, de su cansancio físico o mental, de su capacidad de concentración, de su cultura humana o teológica… Pero en situaciones óptimas  ̶ porque se trata de la misma Palabra de Dios ̶  el mejor libro oracional es, sin duda, la Sagrada Escritura. Y dentro de esta, los Santos Evangelios. Y, dentro de estos, las palabras que brotaron de labios de Jesús.

No son el único recurso, lógicamente, y a veces será también muy conveniente tomar como base de oración la obra de algún autor espiritual, o los escritos de un santo, o los temas específicos desarrollados en algún tratado. Algunos de ellos nos habrán golpeado de manera particular en algún momento de la vida y volverlos a emplear será algo completamente legítimo. Pero la sagrada Escritura es especial. Sería un error privarnos de manera sistemática de un contacto directo con ella. Orar con la Escritura es muchas veces más cuesta arriba, pero al final sabremos extraer dulzuras y luces mayores a los de cualquier obra humana.

Ahora bien, ¿cómo se ha de orar al tener en nuestras manos el texto que contiene la Palabra de Dios? Diremos de nuevo que la selección del método no es lo esencial, lo esencial es la apertura interior del orante, la disposición del corazón a aquello que Dios ha querido decirnos. Orígenes enseñó que «para entender las divinas Escrituras es absolutamente necesaria la piadosa oración».

Ricardo Sada; Consejos para la oración mental

 

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